Tendría que empezar por contar que el tiempo se ha detenido. Aunque no sea del todo exacto, porque él sigue su paso y las horas trepan hasta lo alto de una escalera desde la que terminan por suicidarse al final de cada día. Más bien soy yo quien se ha detenido, como si mi propio reloj, el que marca mi tiempo, se hubiera parado. Tiene que ver, naturalmente, con el hecho de estar enferma, como si desde el momento en que supe que lo que me ocurría tenía un nombre y un apellido, o dos para ser más precisa, el mundo dejara de ser el escenario en el que me movía con más o menos soltura, con más o menos torpeza, y se convirtiera en el cuadro que uno contempla, en la película que uno ve desde su sillón. De actor a espectador. De tener un lugar en el mundo, a contemplar cómo continúa sus vueltas sin mí. Y curiosamente, ni siquiera me produce tristeza, ni ira, ni desesperación. Es más bien una mezcla de todo ello, unido al dolor, unido al cansancio, unido a la desesperanza que a veces amenaza con venir a instalarse y a la que intento, por todos los medios, mantener a raya.
Vivo un tiempo extraño. Soy una enferma de fatiga crónica y fibromialgia. No soy la primera, ni la que peor está, ni siquiera la que tiene las peores condiciones, ni la más incomprendida, ni nada. Quejarme, incluso, sería tan injusto que ni me lo planteo. Es sólo lo extraña que se ha vuelto mi vida. Eso que hace que a veces, en mitad de la noche me despierte y además del dolor, imponiéndose, esté el vértigo, una especie de sudor frío que me remite a lo que es la realidad desnuda, la que durante el día consigo disfrazar: que soy una enferma y probablemente nunca me curaré. Y yo antes no era así.

Mejorarás contra pronóstico porque yo lo se y acabo de sacar la espumadera.
Besos
Adriana
Además de la espumadera de Adriana, te envío toda la energía positiva que quepa en el ciberespacio. Que debe ser mucha, por cierto.
Muchas noches también me he despertado así, con un fantasma invisible pero muy presente que me acosa hace muchos años.. probablemente somos enfermas, probablemente no nos curaremos, pero nada podrá evitar que aprendamos a vivir con ello, y que volvamos a disfrutar de la mar, las olas, la arena y… nuestros retales..
Un abrazo muy fuerte!
Como habrás visto tu tiempo no se ha detenido, simplemente ha cambiado el ritmo.
A veces pantera
a veces tortuga….
pero tortuga o pantera las dos avanzan
Un abrazo.