Melancolía de domingo elevada al cubo
Mayo 4, 2008 por brujaroja
Si el domingo, como es sabido es un descenso inevitable por la cuesta abajo de la melancolía, cuando además supone una despedida, un ya nos veremos dentro de dos meses, un cuídate mucho y no corras, una sonrisa que pones pero duele, entonces el domingo es una maldición.
Todo es cuestión de vaivén. Ayer la llegada por sorpresa de mi hijo (bueno, de mi hija también, pero ella vive habitualmente en la ciudad, a cinco minutos de casa) fue un subidón, pero hoy, claro, se va, y entonces es una caída de esas que encogen el estómago.
Y la tarde se ha puesto gris y tristona, y siento que las horas han volado y siento que lo echo tanto de menos ahora, que puede que ni siquiera haya salido de la ciudad para coger carretera y tres horas y pico que lo separan de mí.
Y pienso que esto de la maternidad, esto de los hijos es una faena, que nadie te avisa(y aunque lo hicieran no lo entenderías) de lo duro que es cada vez que se van de tu lado, aunque sean adultos.
Así que en estas estoy en este domingo del día de la madre. Tratando de entender que tengo que estar feliz porque el trabajo está bien hecho: se va porque es su vida, porque he conseguido que sea independiente y que afronte sus propios problemas, y sus decisiones, y sus responsabilidades. Tengo que estar feliz porque tengo dos hijos que ni siquiera en el más optimista de mis sueños pude haber imaginado.
Pero esto es jodido, la verdad.
(Había pensado poner unas fotos ecuestres de esta tarde, pero al final me he decidido por este vídeo de homenaje al Sporting de Gijón con una canción de Dark la Eme, que preparó mi hijo hace unos días para este equipo suyo que tan pronto le da un alegrón, como lo mata a disgustos. Cuestión, también, de vaivenes…)
Cuánto cuesta volar… y… dejarlos volar…
ánimo y fuerzasssssss
besos.
PD: en eso del sporting, sí que coincidimos con el hijo.
Se va pero le tienes a la vista cuando tocas una tecla, sabes lo que piensa, lo que hace los fines de semana, es una ventaja que otras madres no tienen.
Le echarás de menos, saber que no está en la habitación de al lado, que no puedes entrar a darle un beso ni a preguntarle que tal le ha ido el día… Pero te asomas a su ventana y le ves, le escuchas…
Los domingos son hojas que pasan con poco ruido y bastante pesar. Las tardes son lánguidas, con una sensación de finalización que se te agarra al pecho. Pero has tenido un buen regalo y has de disfrutarlo, recrearlo en la cabeza y, luego, contarlo a esta página en la que tienes a gente que ya te estima aunque no te conozca.
Un abrazo
Uff, Bruja, los domingos son lapidarios. Te los regalo. Ese silencio de descanso eterno, esas calles desiertas, ese Mañana Se Vuelve A La Rutina, son cosas que tiran.
Encima me espera una semana brava.
Hay un cuento de García Márquez que en una parte dice “… su pasividad no era la de un héroe en buen uso de su retiro sino la de un cataclismo en reposo”. Bien. Así son los domingos.
Un abrazo, bellísima.
Ánimo guapa! que los domingos son duros, pero solo tienen 24h.
Para los niños también son jodidos los domingo con despedida..
Besos
Te comprendo. Estas despedidas de domingo por la tarde dejan un sabor amargo en la boca.
Me encanta eso de que eres feliz porque son independientes y hacen su vida, eso es genial, de eso se trata poder educarlos, amarlos y de cuando llegue el momento dejarlos volar. Seguro que siempre vuelven para darte un abrazo.
ya se sabe, al final todos vuelan fuera del nido, pero alegrate de que regresen, sabes, muchos no lo hacen…
gracias siempre por tus comentarios, me alegra saber que sigues visitandome.
un beso
pues sí…madurar es un acto de egoismo cruel, pero es la vida…nos vamos de casa porque queremos independencia, vivir nuestra vida, a nuestra manera, con nuestros horarios, nuestras normas, nuestro orden (o desorden), sin pensar (o pensando, pero no dándole mucha importancia) en lo que dejamos atrás, en la cama vacía, en el hueco sin ocupar de la mesa de la cocina…
pero es que si lo hicieramos entonces no avanzaríamos, y la vida, al fin, es eso…avanzar…aunque a veces duela…
ánimo brujaroja…recuerda, aunque no valga de consuelo, que nos vamos, pero no olvidamos el camino de regreso…
tremendo bruja,real no se si reconfortante
o simplemente gratificante….
he pasado el domingo esperando una seña
de gratitud,de reconocimiento por miles de
sacrificios,pero para mi los domingos
ya son todos iguales,y más aún
este dicho “de las madres”
En un rincón de rejas oxidadas,cubierto
por una glicina que engalana,
he arrancado el recuerdo de mi madre amada
y creo que hemos celebrado juntas
muy calladamente….
Antes que se acabe el día,Felicidades Bruja
nos queda la conciencia de haberlo dado
todo,más allá de cielos,fríos,soles y lunas!
♥♥♥besos♥♥♥
¿en eso consiste? ¿luego se van? ¿éste que me fríe a patadas todas las noches y que me obliga a ir a mear cada hora, luego se va a ir de mi lado? ¿éste, al que todavía no he visto la cara, al que aún no he podido enseñar a leer, se va a ir de mi lado? no sé si podré soportarlo…
triste coincidencia: en casa de mis padres, el finde ha transcurrido más o menos igual. visita mía (que soy la que vive cerca) y de mi hermano (que vive en la quinta puñeta). mis padres le dicen adiós con la manita con el corazón estrujado, pero orgullosos. mucho, lo sé. y encima ahora, el muy cabrón se va a trabajar a Pekín 6 meses. ¡6 meses! jolines. ¿qué pretende que hagamos sin él todo ese tiempo? ¿cómo va a nacer su sobrino sin él cerca?
paro ya, que no veo el teclado, por los lagrimones.
un abrazo, bruja.
Igual que nosotos volamos ellos deben de volar…
Salud
Cuantos días sin leerte, te echaba de menos. Ese “mardito rute” (léase como Jinx), me ha tenido privada de internet desde el miércoles.
Te entiendo y comparto contigo esa sensación de vacío que le acompaña a uno cuando se separa de sus hijos, y eso que las mías solo son bebés (anda que no me queda na’). Siempre digo, medio en broma medio en serio, que me cosería a una en la cadera derecha, otra en la izquierda y no me separaría de ellas ni una “mijina”. Pero no puede ser…
Besos gordos, hermosa bruja roja del Cantábrico. Lo mejor de lo mejor, por delante incluso de las anchoas, y el bonito del norte.
Tu misma te lo has dicho todo: Tienes que estar orgullosa de tus hijos, porque se han convertido unos adultos que ni en el mejor de tus sueños los hubieras imaginado así. Además, aunque haya distancia, siempre están cuando más los necesitas y hoy gracias a las nuevas tecnologías, los tienes a una llamada de teléfono o a una videoconferencia. También esa distancia ayuda a que el tiempo que pasaís juntos haya ganado en calidad. Besosss
Felicidades por ser una madre que, a pesar de valorar como positiva la independencia de sus hijos, los echa de menos casi antes de que se hayan ido. En el fondo sois odas iguales…
Hola Bruja Madraza.
Nosotros tenemos tres, aún pequeños.
Por una parte deseas que se vayan emancipando, pero…, duelen, sí que duelen.
Te cuento una anécdota para desdramatizar:
Yo vivo en el sur pero vivía acá un amigo asturiano, del Sportíng, como tu hijo. Nos metimos en un bar en el que todos eran del Madrí, un día en que jugaban entre ellos y mi amigo empezaba a gritar: Sporting, Sporting.
Yo le secundaba, sólo por ver la cara que ponían los otros. Salimos ilesos: seguro que nos tomaban por locos.
Abrazos.
P.S.: Ah, y lo de los domingos, me lo tomo como un completo relax, para coger fuerzas y no caigo en la trampa de la melancolía : D
Alfaro: El Sporting es lo que tiene, una afición que vale un potosí.
Cecilia: Sí, es cierto, puedo asomarme a su página, pero las ganas de abrazarlo y de reírme con él y cocinar juntos y ver la tele tirados en el sofá cubiertos con una mantita de ganchillo… En fin. No hay tecnología que lo sustituya, por más que piense que así son las cosas y así han de ser…
Gilda: Qué buena definición de un domingo… Espero que tu semana no sea demasiado brava… la superarás sin dificultad, ya verás.
Violetazul: Y menos mal que sólo tienen 24 horas… Besos mil, reina. Tengo que pasarme a verte en cuanto termine de contestar los comentarios…
Pedro: Los domingos son una despedida que no se termina nunca, me temo. Unas veces porque eres tú el que se va y otras porque eres el que se queda.
Waipucarolina: Sí, pero duele. Aunque a ti no debería decírtelo que acabo de enterarme de que… ¡¡¡Enhorabuena!!!
Metis: Sí, me considero afortunada de que deseen volver, como me siento afortunada de que se quieran tanto entre ellos, y cuando se sientan a ver los vídeos de cuando eran pequeños, porque sé que sienten que han tenido una infancia feliz… Eso compensa, claro que compensa.
María: Te digo lo mismo que a Metis. Vivir es eso. Pero compensa.
Mía: Darlo todo. Eso es lo único que cuenta. Y tú seguro que lo haces, que lo has hecho siempre.
Dudo: Sí, cariño, se van. Pero antes te quedan muchos años (que pasarán rapidísimo, así que no pierdas ni un minuto) de compartir cosas, de disfrutarlos mucho y sobre todo de hacer que sea alguien muy feliz. Tienes una buena tarea por delante. Y entiendo lo de tu hermano… jolín, qué faena que se vaya ahora… menos mal que las videoconferencias y todo eso…
Alvaro: Los enseñamos a volar. Menudo fracaso si no lo consiguiéramos…
Anab: Gracias por tus piropos, anda que no están buenas las anchoas y el bonito…
Lo de coserte a tus gemelas, no sé yo. Seguro que sería una buena idea de momento, pero ya verás cuando empiecen a crecer, te van a dejar derrengá… Pero aún te queda mucho de disfrutarlas. Conste que luego también se disfrutan. Cuando vienen a casa un par de días, ufff, es como una fiesta…
Susana: Justo lo que le decía a Anab ahora. Lo poquito que nos vemos hace que sean días estupendos. En general, ¿eh? que a veces también hay broncas… lo que hace, claro que sigamos siendo una familia y no una colección de angelicales seres.
Laura: Sí, debe de ser cosa de la maternidad, que imprime carácter y al final, aunque lo expresemos de formas diferentes, todas las madres somos muy parecidas.
Secretario: Ni se te ocurra tener prisa. El tiempo es mucho más rápido de lo que parece.
Haces muy bien: la melancolía es una trampa, pero a veces no hay forma de esquivarla. (Tendremos esta conversación cuando tus tres peques sean universitarios y se marchen cada domingo por la tarde…
Menudo descubrimiento mágico el de tu blog. Ojalá pudiera yo proporcionar a mis hijas, que están a medio camino de volar, alas semejantes a las de los tuyos, que vuelan de vez en cuando al que fue su nido.