La última de Mendoza
Mayo 5, 2008 por brujaroja

Me había dicho a mí misma que no le daba otra oportunidad a Eduardo Mendoza. Cuando publicó Mauricio o las elecciones primarias, confirmé algo que venía sospechando después de leer El año del diluvio y sobre todo Una comedia ligera. Que no me gustaba nada cómo iba derivando su trayectoria literaria.
Pero empezaré por decir algo: Son sólo opiniones muy personales y sin más rigor crítico que el de lectora sin más. Y la vida de los libros es caprichosa, porque depende de nuestra capacidad de lectores. Y como lectores, yo al menos, soy un ser voluble y caótico. No hablo ya de ahora, que mi capacidad para leer es la que es, o sea lamentable. Hablo en general. Los libros tienen que encontrarnos en el momento adecuado. Hay novelas que en un momento se nos caen de las manos y que en otro pueden entusiasmarnos. Todo depende, ya lo dice el Pau.
Dicho lo cual, retomo. Que vamos, que la novela de Mauricio me pareció tan mala (y a lo mejor era cosa mía, me remito al párrafo anterior) que no pude con ella y me dije que ya le había dado demasiadas oportunidades y que no más.
Porque a mí Mendoza antes me gustaba mucho. Me encantaba esa esquizofrenia narrativa que lo llevaba a combinar las novelas serias con las divertidas, las bromas, las parodias, y que se tradujo en dos novelas imprescindibles: La verdad sobre el caso Savolta y La ciudad de los prodigios, entre las serias, y luego “las otras”, El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas, Sin noticias de Gurb, La aventura del tocador de señoras.
Bueno, pues ahora ha publicado El asombroso viaje de Pomponio Flato y decidí darle una oportunidad, ya que el libro cayó en mis manos, era breve, se leía bien, y en estos tiempos que vivo esas cosas pueden ser determinantes. Además, la novela prometía ser de las que conforman la rama de novelas hilarantes, y allá fui.
La consecuencia es que he podido leerla (mucho menos rápido de lo que habría hecho, pero eso es culpa de la fatiga crónica y no de Mendoza) y aunque no es tan divertida como en su día me lo parecieron El misterio de la cripta o El laberinto de las aceitunas, tampoco está mal.
Es cierto que juega con elementos que de por sí, y bien articulados pueden constituir un éxito seguro, y que remiten inevitablemente a La vida de Brian, no por nada, básicamente por la cosa del humor y por ambientación y personajes, porque la acción se desarrolla en Nazaret en tiempos en que Jesús es niño. Cuenta la historia de Pomponio Flato, un romano que anda buscando una fuente milagrosa y termina en Nazaret donde un carpintero de nombre José (¿les suena?) va a ser ejecutado, acusado del asesinato del rico Epulón. El tal Pomponio Flato se convierte en detective de la mano del hijo del acusado, un niño que se llama Jesús.
La trama no es que sea particularmente descacharrante, en realidad es una investigación y poco más. Pero a mí me ha hecho gracia. Y claro, esto del humor, como es de cada uno, pues no tiene por qué ser compartido, pero a mí me hizo sonreír del mismo modo que lo hicieron las otras novelas que ya he mencionado. Por una cosa muy sencilla y que para mí (para mi sentido del humor) es definitiva: el lenguaje que utiliza. La gracia está en el lenguaje que emplean los personajes, particularmente el narrador, que utiliza la primera persona, algo que siempre hace en este tipo de novelas, presentándolas con forma de carta (en este caso) o de informe, (en el caso de Sin noticias de Gurb).
Pomponio Flato no es un personaje tan hilarante en sí mismo como podía serlo el protagonista de El laberinto… o El misterio de la cripta… (del que por cierto nunca supimos el nombre, puesto que solía adoptar el de Sugrañes en homenaje al médico del psiquiatrico en el que está ingresado). Y tampoco puede utilizar la baza fantástica del extrañamiento que se jugaba con el protagonista de Sin noticias de Gurb. En realidad el extrañamiento era determinante a la hora de conseguir que el lector se riera. En un caso porque asistíamos al discurso de un loco y su estrafalaria visión de situaciones y personajes. En el segundo porque quien contaba la historia era un extraterrestre interpretando la vida de los terrícolas. Pero hay que reconocer que el hecho de que sea un romano de la orden ecuestre, fisiólogo aficionado que anda buscando aguas de propiedades mágicas lo que lo lleva a contraer una diarrea bastante estruendosa que lo acompaña durante toda la novela, ya da una medida bastante aproximada. No puede ser tan gracioso, no puede tener el extrañamiento como técnica que facilite la risa. Ni siquiera los judíos pueden ser vistos con ese grado de incomprensión e interpretación disparatada que tenían las otras novelas.
O sea, que sí, que se trata de una novela divertida. Seguramente podría serlo mucho más (supongo que el referente de La vida de Brian pesa demasiado, después de esa película a ver cómo lo superas. O cómo lo igualas)
Así que no sé si la recomiendo. Tal vez sí. Se deja leer, no es pretenciosa, hay algunos momentos divertidos, la trama está resuelta (lo cual en tiempos de tanta novela que termina en aborto ya es un triunfo) y en cualquier caso se queda en mucho menos de lo que podría ser. Así que si no se espera demasiado de ella (era mi caso, empecé a leerla preguntándome si haría bien concediendo una nueva oportunidad a Mendoza), puede hacerte pasar un buen rato. Sin tomársela demasiado en serio (el humor hay que tomárselo muy en serio, así que en este caso mejor no hacerlo) porque he leído en algún sitio que el propio Eduardo Mendoza la considera un disparate y una diversión sin pretensiones.
Eso sí, tal vez puede ser un buen momento para recuperar (o conocer al Mendoza de hace unos cuantos años) y leer, si no se ha hecho ya La verdad sobre el caso Savolta o La ciudad de los prodigios. Y si te quieres reír de verdad, busca El misterio de la cripta embrujada o El laberinto de las aceitunas.
Claro, que si tenemos en cuenta que estas cuatro últimas novelas que he mencionado tienen ya un buen montón de años, igual va a ser que en mi memoria permanecen como estupendas o como divertidas según el caso, porque yo era una lectora más dispuesta en aquel momento. Porque, ya se sabe, con los libros se establece una relación personal, un intercambio de emociones. Y todo depende.
De nuevo estoy de acuerdo contigo. Mauricio me pareció un rollo injustificable, una patochada de un señor que escribe de maravilla. La ciudad de los prodigios, Savolta e, incluso, Una comedia ligera. Estas me gustan más que las novelitas de humor, a las que también reconozco su mérito.
Cuando esperas que un artista, escritor, músico te deleite con su obra y te encuentras un producto facilón, simple, medio armado, te llevas un chasco que puede convertirse en enfado. Y cuando sale la siguiente novela, la eludes. Eso me ha pasado con Mendoza. Desde luego no pensaba comprarme la de Pomponio, pero ahora lo reconsideraré.
Me llevé un chasco tremendo con una obrita de Vargas Llosa, que para mí es un genio de las letras. Elogio de la madrastra. Me pareció tan horrible, tan poco trabajada, tan boba, que me enfadé y su secuela, los cuadernos de Don Rigoberto me negué a leerlo. Sin embargo, Vargas Llosa ha escrito después novelas maravillosas. La Fiesta del Chivo y El Paraiso en la otra esquina son posteriores y son magníficas.
No sé si me contestarás, pero te hago una pregunta. ¿Te gustan a ti los relatos? No a todo el mundo le gustan, hay personas que prefieren novelas y cuanto más largas mejor.
Que tengas un buen resto del día
Me temo que Mendoza no está entre mis objetivos de lectura actuales, así que no podré contrastar tus opiniones sobre este libro. Además, tengo un relativo enfado con la novela en general que me está durando ya años. A ver si se me pasa porque recuerdo disfrutar mucho con algunos novelones de más de mil páginas.
Besos, Brujaroja, me alegro de que hayas disfrutado tanto este fin de semana pasado.
Lula.
Hola Brujaroja, yo de Mendoza me leí “La ciudad de los Prodigios” y la verdad es que está bastante bien, aunque la historia va dando tumbos de un lado para otro y al final no se sabe muy bien dónde estás, con quién y de que va la cosa, pero reconozco que me gustó situarme en la Barcelona de principios de siglo XX.
Un saludo
El otro día lo tuve en las manos. Dudé, ¿lo compro o no lo compro?, ¿lo compro o no lo compro? mmmmmmmmmmm Llevo gastados tantostralari euros en la Ffffnac, mmmmmmmm, mmmmmmmmmm, mmmmmmmmmm, pero “Sin noticias de Gurb” era genial y “La verdad sobre el caso Savolta” un clásico, mmmmmmmmm, pero claro está me quiero llevar la de Philip Roth, y luego lo de Vila Matas y sus opiniones, mmmmmmmmmmmmm, y llevo tantostralará euros gastados, qué hagorrrr. Encima tiene buena pinta: un romano (yo me lo imagino tartamudo en plan Yo Claudio) investigando un crimen en el Nazareth de Jesús… No, no, sí, sí, no, sí… Y no lo compré esperando una tercera opinión. El problema es que tras leer tu docta opinión, pues estoy igual, mmmmmmmmmmmm.
A mí también me gustaba más Mendoza antes.
Y cómo me gusta tu afirmación de que las novelas tienen cada una su día de lectura. Es verdad.
Curiosamente creo que comparto
la misma lectura de Mendoza,
y también eso de la realación
que cada uno tiene con la lectura!
♥♥♥besos♥♥♥
Yo conocí la obra de Mendoza hace 6 ó 7 años, y empecé por “El misterio de la cripta”, porque me lo regalaron, me gustó tanto que me fui comprando todos los demás que había escrito y excepto el de Mauricio y las elecciones primarias, todos me han encantado, Mendoza para mi tiene un sentido del humor genial y un puntito de locura, de disparate. Esta última todavía no la he leído, aunque la trama me gusta, y si dices que se pasa un buen rato, pues me quedo con eso, lo leeré en el momento en que necesite algo de humor. Ahora con mi canija (tiene 9 meses) no tengo mucho tiempo de leer y la verdad es que el tiempo libre se lo dedico a los blogs, ¡tengo que organizarme!
De todos modos para igualar “La vida de Brian” hay que ser un genio.
Por cierto, persona que me entrometa en tu vida, ¿fueron buenas noticias los resultados que esperaba tu amiga?
Feliz semana y besosss
Bruji: Contento estoy de ese fin de semana de familia que tuviste. Contento también por mí, este puente recibí la visita en la isla de Mi hermano-cuñada-sobrinas que no habían venido a Ibiza en tres años, y fue estupendo…por eso me identifiqué tanto con tu post de alegría festiva-bajón de domingo.
El romano pedorro…..todavía no lo he leído aunque creo que caerá. ..y eso que Mendoza no es uno de mis héroes, aunque seamos paisanos. Comentarte que a parte del referente inevitable de la vida de Brian, me huelo que también habrán cosas que nos recuerden a la saga de Marco Didio Falco, el ex centurión reconvertido a detective de la autora británica Lindsay Davis. Confieso sin rubor que me tiene enganchado y recomiendo encarecidamente a cualquiera su lectura, sobre todo “la plata de Britania”, “una virgen de más” o “la mano de hierro de marte”. No es literatura, es puro entretenimiento, pero cumple esa función ( difícil) a la perfección, en mi opinión.
http://www.elpais.com/articulo/cultura/plata/Britania/elpepicul/20050925elpepicul_8/Tes
(ojo con el link que no me ha cabido en una línea. soy megatorpe).
Rompiendo las normas del protocolo bloguero, voy a comentar comentarios, en el colmo de mi jeta….
E-l comentario de Gonzo y sus cálculos mentales de euros en el fnac me revela que tanto viaje a Barcelona le ha convertido en “un dels nostres”
Y , Cecilia, ya sé que la pregunta no iba para mí…pero, me encantan los cuentos: Chéjov, Maupassant, las imprescindibles mil y unas noches…y ( aunque era un facha de mucho cuidado, pero que gran escritor) Rudyard Kipling- absolutamente todos sus relatos cortos, son, en mi opinión-muy superiores a su producción novelística. Ah, y sobre todo, Cecilia alameda,…tiene publicado uno en su blog, una entrada reciente, que me ha encantado…
Un abrazo
Me encanta la gente que me “ofrece” de leer. Nunca he leído nada y ya apunto La verdad sobre el caso…. Gracias y ya te contaré (aunque voy a tardar).
Saludos y salud
Cecilia: Me encantan los relatos, pero por alguna razón misteriosa siempre acabo comprando novelas con más frecuencia que libros de relatos. Y de la novela de Mendoza no esperes demasiado, ya te digo que es divertida (no desternillante, pero con ciertos toques del humor presente en las novelitas que no te gustan tanto, así que no sé si recomendártelo o no). No mucho más.
Lula May: Todo (y los libros más) tiene su momento. Yo defiendo esa teoría al menos: los libros establecen con nosotros una relación absolutamente personal y depende de cómo nos pillen. Son historias de amor o desamor, pero absolutamente irracionales, me temo.
Nacho: La ciudad de los prodigios es de las novelas “serias” de Mendoza. Esta, en cambio, de las intranscendentes. Pero es una buena opción para pasar un buen rato.
Gonzo: Si la duda es esa, no lo compres, desde ya te lo digo. Sácalo de la biblioteca y leélo, y, oye, si te parece estupendo, pues luego lo compras, pero como primera medida, la biblioteca puede ser la solución. Eso o un amigo de los que prestan libros, que algún incauto todavía queda…
(Que no digo yo que no haya que prestar libros, pero es que éstos son muy suyos, y si se les saca de una casa se sienten muy ofendidos, y no vuelven)
Pedro: Y tanto que es así. Como que yo, a pesar de lo que te he dicho, aún no he cogido el Quijote para esa lectura conjunta. Ainsss.
Mía: Me alegro. Es cierto, la relación con la lectura yo la entiendo así, o no la entiendo.
Susana: Mi amiga aún no tiene los resultados (las biopsias tardan un tiempo). Ya te contaré cuando sepamos algo. Gracias.
Fritus: Agradezco la recomendación, porque, vayapordios, no he leído nada… Y haces bien rompiendo el protocolo, que por otro lado no sé si existe o no, me parece estupendo que se establezcan hilos de conversación en los comentarios… En lo que a mí respecta ¡para eso están!
Alvaro: Sí, algo de Mendoza conviene que lo leas, porque te gustará. Es cuestión de elegir, ya verás…
Ay, bruja roja, por fin encuentro a alguien que dice lo que pienso. Lo último que me interesó del señor Mendoza fue “sin noticias de Gurb” allá por los años noventa, poco antes de las
olimpiadas en Barcelona y que se publicó en EL PERIODICO por capítulos. Aunque después se edito.
Nunca mas y eso que mi chico sucumbe una y otra vez y hasta le veo interesado.
No puedo con él. Ni siquiera me hace gracia.
Besos, bruja
Pues yo me lo apunto, porque a mi si me hace reir este hombre . Pero cierto que no he seguido toda su trayectoria.
Gracias por la referencia, creo que es un buen libro para llevarse de vacaciones de verano.
Un abrazo
Yo me compre ese libro el dia de sant jordi, sí, me recordó a la peli “la vida de brian”, de la cual soy fan empedernida, y creo que por eso lo compre.
despues de “city”, creo que sera el siguiente. por si acaso te he leido el post por encima nosea que me cuentes demasiado.
un beso