Una playa propia
Mayo 6, 2008 por brujaroja
Cuando tenía diecisiete años leí Una habitación propia, de Virginia Woolf, y aunque no puedo decir que me cambió la vida, sí que fue muy importante en aquel momento. La necesidad de un espacio físico propio (entonces yo lo veía con una utilidad de pura creación, un lugar para escribir) y la metáfora de la indepencia detrás de ello, marcó en gran medida mi existencia. Años más tarde le regalé ese libro a mi hija, pero afortunadamente creo que para ella ya no resultaba nada nuevo lo que decía Virginia Woolf, lo que no deja de ser un buen síntoma.
Esta mañana pensaba en ello mientras paseaba por la playa. La marea baja, el cielo gris, las olas levísimas, el agua por las rodillas . Y solitaria. Apenas tres o cuatro personas en un recorrido de unos dos kilómetros. Lo suficiente para poder cantar a voz en grito las canciones que sonaban en mis oídos sin temor a que me tomaran por una chiflada (¿no resulta escalofriante escuchar cantar a los que llevan los cascos puestos y acompañan una música que sólo ellos escuchan?). En algún momento sentí que ésa era también mi habitación propia, que las paredes se habían desvanecido y las olas, las nubes, la arena, el cielo oscuro, eran los límites y eran míos. Que ésa era una playa propia (la mía, con el permiso de todos los gijoneses, eso sí) porque en ella, en ese mismo instante, mi vida me pertenecía y la vieja sensación de revelación que en su momento supusieron las palabras de Virginia Woolf, volvía a invadirme, con otro sentido, no sé si más lúcido y más real, o más disparatado, no lo sé. Pero, como entonces, algo que se parecía mucho a esa felicidad que se alcanza cuando se tiene conciencia de una misma, se hizo cómplice de la mañana, de las olas, de las nubes.
Y encima, en el Ipod sonaba esto, que obviamente no tenía nada que ver con el rumbo de mis pensamientos, pero que me encanta, qué le vamos a hacer :
Esos son de los míos…
hahahahaha, hoy soy el primero (ésta es una risa de malévolo del mal, tipo Spectra, ay spectra, suspiro)…. No, el segundo, ya se me adelantó una.
Hubiese pagado dinero por verte canturrear en la playa, y espero que desafinando… En fin, magnética bruja escritora, no consigo desimantarme de su blog, yo que no me imanto con casi nada, salvo las cañas bien tiradas. De hecho empieza a convertirse en una cita diaria, mucha responsabilidad que usted aprueba con notable muy alto. El sobresaliente sólo se le da a los tontos, que luego se lo creen. En el fondo es porque yo nunca he sacado sobresaliente, no es por otra cosa.
Por cierto al hilo del comentario en el post anterior del también entrañable mundofritus… La verdad es que no dije las cantidades monetarias por pura humildad, claro.
¿Leíste a Virginia Woolf con diecisiete años?!!!
Por cierto, el ricitos es probablemente la mejor voz de este país, pero lo malo es que él y su grupo tienen canciones con letras un poco flojas.
Por lo que deduzco el paseo de hoy por la playa ha sido genial, por unos instantes has disfrutado de la sensación de que todo lo que te rodeaba te pertenecía y a la vez tu pertenecias a ese lugar. Y además has cantado mientras paseabas, sintoma de buen humor.
A mi también me gusta Mclan, particularmente su disco “Sopa fría”. Besosss
¿Una playa propia? pero que pretensiones son éstas, mi bruji…, empiezas a parecerte a mi codicioso paisano -de mi tierra de adopción-Abel Matutes, reincidente violador , en forma de penetración hotolera, del concepto “espacio PUBLICO marítimo-terrestre”.
Ahora en serio, Gonzo man la ha clavado con eso de que pagaría por verte cantar a capela con tus cascos puestos. …me too.
Virginia Woolf a los diecisiete. Que cosas..estamos telepáticos, a mí también me ha dado esta tarde por recordar mi adolescencia en la bitácora. La física, digo…. La mental no sé si la he pasado.
Que bien escribes, joía.
Un abrazo
Claro que puede ser tu espacio una playa por la que paseas con frecuencia, que miras desde tu casa y que amas intensamente. Yo te imagino feliz por la arena, escuchando la música y canturreando…. buena señal.
De Virginia lo que puedo decir es que a pesar de los muchos años transcurridos desde que ella escribiera ese libro tan fenomenal y tan certero, sus ideas siguen siendo válidas hoy día.
Que mañana sea un buen día para ti
… maravillosos mundos propios sobre todo cuando se cruzan con otros mundos propios, sean o no maravillosos…
me ha encantado esta entrada.
besos.
¿y estos “adornos” que aparecen al lado de nuestros nombres….?
cosa de brujería….? jajaja..
Pues yo soy del todo pretenciosa, y para mí el norte, es MiNorte, y la playa MiPlaya, y etc etc..
En cada punto en el que soy capaz de reconocerme y sentirme libre, en paz, y feliz, le pongo el posesivo por delante, sin pedir permiso a nadie..
Así que tu igual, y aduéñate de la playa!
Besos
Es un regalo poder encontrar cada uno su propia habitación allá donde esté. Tu momentazo en la playa se ha convertido en un acto meditativo, lo has convertido tú al añadir plena consciencia de ti misma y del entorno.
No conocía esta canción, y estoy de acuerdo en que la voz de Tarque es de las mejores (si no la mejor) del panorama rockero español actual. Y qué bien le sientan los años a Ariel, ¿no creéis?
Besos, guapa, es un bálsamo acudir a este espacio.
Lula.
Tuve que esperar a que mis mellizos se hicieran mayores para poder tener “mi habitación propia”, aunque en mi cabeza estaba allí: en los espacios que buscaba para pensar, para leer, para ver una peli rara… alargando mis días a costa de mi descanso.
Ahora dispongo de “habitación propia” y sigo durmiendo pocas horas por costumbre. Pero tener una playa propia…, eso sí que suena de maravilla.
No puedo caminar con los oídos tapados, aunque sea por música, tengo que oír los sonidos o me inquieto. Así que nada de auriculares en mis orejas. Será por eso que a pesar de los años, sigo teniendo un excelente oído.
Besos, bruja, y no sabes cómo envidio ese paseo que nos cuentas. Desde 900 metras sobre el mar, lo sigo añorando siempre.
En efecto: la habitación propia está siempre dentro de uno mismo. Aunque comprendo y comparto la sensación de tener un espacio físico propio.
Mi habitación propia siempre solía ser el cuaderno apoyado en las rodillas en el que, desde muy pequeña, escribía lo mal que se portaban conmigo mis hermanas.
Ahora, con más de cincuenta años, he conseguido por primera vez un rincón que, si no es propio ni exclusivo, sí que me sirve, al menos, para retirarme un poco cuando quiero estar conmigo misma sin necesidad de despachar a nadie de mi lado.
Aunque lo de tener una playa… bueno, eso también creo que voy a intentarlo.
Ese libro me lo regaló una profesora de Lengua Catalana que siempre vio en mí algo “especial” en relación a la cosa esta de juntar palabras. Me ha gustado volver a reencontrarme con las sensaciones que tuve cuando lo leí hace ya algunos años (diría que unos 14).
Yo disfruto de la soledad y eso me ha costado alguna que otra crisis de pareja al principio de la convivencia (y también en mi vida social). Yo necesito estar sola a menudo y mi sueño es jubilarme lo antes posible (aunque me quedan todavía muuuuchos años si una lotería no lo remedia) y apartarme del mundanal ruido en un rincón del prepirineo catalán que ya tengo más que fichado.
En fin… de todos modos no hay peor soledad que la sientes entre la multitud ¿o no?
Laura:
Gonzo: Gracias por tus elogios. Viniendo de ti, que soy fan tuya, no sabes cómo me pone de ancha. Y sí, ese lo leí con diecisiete, casi dieciocho, cuando inicié mi vida universitaria. Y al año siguiente, más o menos, me hice con el Diario de una escritora de la misma Virginia Woolf que se convirtió en mi libro de cabecera durante mucho tiempo…
Susana: Aunque Gonzo diga que las letras igual son un poco flojas, reconozco que a mí me gustan mucho las canciones de ese disco, son estupendas para cantarlas a voz en grito, y con mucho sentimiento, eso sí…
Fritus: Sí, una playa propia, porque yo lo valgo… ¿o no?
Ya he dicho que con el permiso de todos los gijoneses, y ya sabes el sentido de la propiedad por donde va, nada que ver con tu paisano…líbreme dios…
Cecilia: Lo que le decía a Gonzo. Durante mucho tiempo Diario de una escritora fue “mi” libro. Todavía lo tengo, forrado con plástico, en aquella edición que sacó Lumen a finales de los setenta o principios de los ochenta…
Alfaro: Los mundos propios que se entrecruzan es muy cinematográfico… Y los dibujitos que os adornan es cosa de WordPress.com, que permite generar un avatar para los que tenéis blog en otras latitudes y por tanto vuestro avatar no saldría aquí. Hay otro generador que lo que crea son unos dibujitos de monstruitos… pero me pareció excesivo…
Violetazul: Eso es. Tú sí que sabes. (¿Lo ves, Fritus?)
Lula May: Lo bien que le sientan, tienes toda la razón… Y pensar que cuando Tequila nos parecía más guapo Alejo Stivel…
Tesa: Yo los auriculares (y más ahora que con la enfermedad me aturullo en seguida) sólo los puedo poner si a mi alrededor no hay ruidos ni barullo. En la playa desierta sí. Por la calle, para mi desdicha, no…
Pedro: Tan imprescindible lo uno como lo otro. Y yo creo que bastante complementarios…
Memoria: Eso es lo bueno del espacio propio, que a veces es suficiente una libreta y a veces ocupa una playa entera… pero en cualquier caso creo que es también un estado de ánimo…
Pilix Forever: Evidentemente, algo especial tenías y sigues teniendo… Y me tenga usted cuidado con lo de desear jubilarse pronto, que yo en los peores y más estresantes días de trabajo, soñaba con ello, y ya ves… ahora llevo unos cuantos meses de baja, así que no sé… Si acaso concéntrate en visualizar el asunto de la lotería…