Seguramente hoy tendría que dedicar al post, por la parte que me toca a la enfermedad que menciono hasta aburrir, porque hoy se celebra el Día Mundial del Síndrome de Fatiga Crónica y la Fibromialgia , pero me niego a hacerlo. Y no porque no crea que por tratarse de unas enfermedades invisibles, desconocidas, poco comprendidas y muy confusas tanto a la hora de ser diagnosticadas como de ser entendidas, todo lo que se hable de ellas es poco, sino porque hoy me he despertado particularmente terca, después de varios días de dolor, agotamiento y malestar, y me he empeñado en estar bien. Cierto que la realidad y el deseo raramente coinciden, ni siquiera en casos tan prosaicos como éste, pero, aunque ahora estoy hecha unos zorros, en la cama, con más dolor que otro poco y con la cabeza bastante aturullada, al menos las primeras horas del día, quise sentirme bien y lo conseguí.
Así que me niego a hablar de la enfermedad, aunque creo que es necesario, y a cambio hablaré del solecito de primera hora de la mañana, del agua en la playa, de las llamadas telefónicas que me recuerdan que no estoy sola, de los mensajes, del desayuno en la cama, de las canciones que suenan, de los proyectos que me obstino en hacer, de los libros que acaricio aunque no pueda leerlos, de los bloques del quilt que estoy haciendo en tonos azules, con distintos modelos de estrella, de los extraños reencuentros que estoy teniendo estos días, de una idea para un cuento que posiblemente no escribiré, pero ahí anda, de las conversaciones, de la niebla y las nubes que han terminado por ganarle la partida al día, en sintonía plena con mi malestar, de las certezas que desayunan dudas (thanks, violetazul), de la voz de mi niño al otro lado del teléfono, de las risas con la niña, que hoy vino a comer con nosotros (y no es domingo), de las conversaciones en el messenger, de la sorpresa porque me he enterado de que Víctor y Diego, que tanto me gustaban, hace tanto tiempo, tienen un disco nuevo,(no nuevo exactamente, que ya tiene unos añitos, digamos que nuevo para mí, que acabo de enterarme) y no tenía ni la más remota idea de que siguieran cantando, de mis amigas, las brujas de colores, que me acompañan con sus correos en un patio virtual cada mañana (y que sé que me leéis, aunque calléis como muertas, más que brujas) y de tantas cosas que van tejiendo los días y que me empeño con esta tozudez que me caracteriza en convertir en lo realmente importante.
Y a la enfermedad, que le vayan dando.
(En la foto no se nota mucho, pero mi sombra, esta mañana, estaba la mar de contenta paseando entre las olas…)


Muchas cosas quieres hacer brujita, tómatelo con calma que todo llegará, yo tengo días con ánimos y otros que no me apetece hacer nada, sigo envidiando las vistas que tienes del mar.
un petonet.
Bonitos pies, Bruja. Qúe familiar me resulta la foto de los pies en la efímera frontera entre la arena mojada y el agua con el pantalón remangado. Y qué bonito resulta lo que escribes siempre. No sé si te lo había dicho ya, pero gracias porque me inspiras mucho y le das mucha vida a mi blog.
Saludos
Pues nada, duro y a la cabeza, terca como una mula y a la enfermedad, ¡que le vayan dando, que a ti plin!
Y ya he notado yo que la sombra estaba super contenta, ¡vaya si se le nota! Besosss
No hay que decaer, que el dolor no sea más fuerte que tú. Que la tenacidad te mantenga en pie. Que no falten los amigos con los que charlar, los sitios a los que viajar a través de la red.
Anímate a escribir ese cuento que anuncias, sigue con tus creaciones, con tus libros, con tu música. Llegará el momento en que todo esto te parecerá un mal sueño. Estoy segura.
Mañana ponen un documental sobre fibromialgia en la 2. No sé si te apetecerá verlo. Por si acaso…
Besos vespertinos
¿Te gustan Víctor y Diego? Pues tienes que oír todas sus canciones.
Recuerdo algo que leí en Momo de Michael Ende hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy lejana. Era una historia que contaba Beppo el barrendero a Momo, explicándole cómo vencía las calles infinitas e su ruta de limpieza. Quizás porque yo fui barrendero en otro tiempo, y porque recuerdo aquellas cuestas infinitas de Lavapies bajo el sol abrasador, y quizás porque tu enfermedad me recuerda a esas cuestas, sirva la explicación que el sabio Beppo le daba a Momo, consejo que yo usé.
Y es que decía el bueno de Beppo que para acabar una calle, uno NO debía dar cepilladas largas, desacompasadas, pensando en el final, porque en esa caso, el final de la calle nunca llegaba. Beppo daba un paso, luego una inspiración, y finalemente una barrida: paso, inspiración, barrida… paso, inspiración, barrida… Y cuando se quería dar cuenta, estaba al final de la calle. Sé que tu enfermedad es jodida con un final en cuesta, o no, pero también sé que cada día que escribes en este blog es un paso, una inspiración, una barrida… cuando te quieras dar cuenta, estarás al final de la calle… Por ello intenta escribir el cuento, entrañable bruja pelirroja.
tu sombra sabe también que la vida son esas cosas que mencionas
Pues yo pensaba esta mañana en ti escuchando un coloquio en la radio sobre el tema, con un médico del hospital de la ciudad al que los enfermos le dedicaban un montón de piropos y le agradecían las atenciones y los cuidados que les dedicaba a todos y cada uno de ellos.
Porque me has demostrado que eres fuerte, que eres tozuda, que puedes con lo que te propongas, que sigues empeñada en vivir dentro y fuera, cada día me tienes más prendada.
Y ese mar, quién pudiera…
Te quiero por tozuda
por porfiada y profunda,
saber llevar lo suyo
implica durezas más que
arrullos,sabes encontrar
el equilibrio del mar
la sonrisa crepuscular
Eres mi bruja luna
que rondas y acunas
a los tuyos con mimo
y somos tus amigos
Por tozuda te quiero
y admiro,luna
de junio y enero…
♥♥♥besos♥♥♥
Qué fotografía más original…, me gusta. También me gusta esto que vas escribiendo todos los días, retales de ti…
Besos.
En este día frío de Madrid… ¡qué éscalofríos me da la fotografía!….
saludo y salud
Ya te dije que me gusta mucho la foto.
Y me ha gustado más el post.
Y lo de tozuda… eso ya lo sabía…
Parece un buen consejo el de Gonzo. Mejor no obsesionarse con la meta sino en hacer poco a poco el camino. Porque la felicidad no sólo es alcanzarla, también la provoca el simple hecho de saber que vas a su encuentro.
Un abrazo
Me gusta mucho la foto de los pies, tengo la rara construmbre de hacer fotos a mis pies constantemente, a modo de autoretrato extraño. Dicen tanto de uno, las millas que has caminado, las enfermedades, incluso los estados de ánimo. ¡Qué ganas además de acercarme hasta el mar! A ver si el tiempo acompaña y consigo ir uno de estos fines de semana.
La tozudez gana grandes batallas, no decaigas.
Un beso.
Ya sabía yo que hoy tenías el día tozudo…
Venga, ánimo. Para salir adelante muchas veces hay que ser tozuda y tirar p’alante, darle la espalda a todo aquello que nos inoportuna y seguir, siempre seguir.
Pero procura que esa rabia que se transforma en tozudez no te limite a la hora de disfrutar de las pequeñas cosas que van viniendo. Cerrarse en banda es peligroso, a veces colocamos un muro y muchas cosas buenas que podrían venir chocan con esa barrera y las perdemos para siempre.
Relájate, deja que la rabia venga si quiere, no la bloquees, y luego a otra cosa. Disfruta.
María Eugenia: Es que si no tenemos muchas ganas de hacer muchas cosas, terminamos por no hacer ninguna…
Laura: La vida es mutua. En realidad es un intercambio de olas…
Susana: Siempre eres una alegría cuando entras por aquí, qué bien.
Cecilia: Según como esté de ánimo veré el documental. Porque, claro, la alternativa es ver OT… y no sé yo…
C.S: Me conozco TODAS las canciones de Víctor y Diego… menos las de este último disco , que espero que caiga en breve..
Gonzo: No te he dicho nunca que eres un sol ¿verdad? Pues ya lo digo. Gracias por tu historia que yo, para variar, no recordaba…
Pedro: Pues seguramente, porque mi sombra es tan tozuda como servidora…
Memoria: Y tú a mí, ya lo sabes. Pa fuerte tú…
Mía: ¡¡¡Gracias!!!!!!
Alfaro: La foto a mí también me gusta, y no sé muy bien por qué, supongo porque ha conseguido atrapar un momento, que en definitiva me temo que es la razón por la que -también- escribimos.
Alvaro: Los que rozamos las aguas del Cantábrico estamos acostumbrados a ese frío que a los de fuera los hace salir saltando y gritando… pero frío y todo… qué envidia ¿eh?
Jenny jirones: Malas noticias para ti, porque me temo que la tozudez la has heredado. En versión corregida y aumentada…
Sonia: Sí, Gonzo es un sabio, y es cierto lo que decís. A veces una se olvida, claro. Pero afortunadamente siempre hay un amigo dispuesto a recordarlo…
Eva: Los pies son esos grandes contadores de historias… y tú haz un esfuerzo, mujer, el mar merece la pena.
Petite: La rabia a veces es muy útil. El mayor problema consiste en saber canalizarla, en reciclar la energía. Y yo de energía, ya sabes, ando justita, así que no puedo perderla en tonterías…
Muchas gracias a todos, a todas. Abrazos.
Todas las mañanas tengo la mala costumbre de poner la radio mientras me ducho y nada más escucharlo me he acordado de ti.
No estás sola, me gusta saber que ya lo sabes.
“cierto que la realidad y el deseo raramente coinciden” pero nosotros nos seguiremos empeñando, una y otra vez, en que que el deseo gane la partida esta vez (cada vez)
un abrazo!!
y, ¿qué playa es esa que tanta fuerza te da?