Un buen día tus hijos, que parece que nacieron ayer y que siempre iban a estar agarrados a tu mano, o con sus piernas abrazándote las caderas como una pinza, son mayores y vuelan y tienen su propia vida. Y tú te sientes orgullosa, qué remedio, porque es así. Porque has conseguido que sean responsables, y que tomen sus propias decisiones, y que vivan por sí mismos, y que sean dueños de su vida. Que estén haciendo lo que quieren hacer, y que vivan de acuerdo a sus convicciones, a sus proyectos. O sea, que deberías estar feliz, y lo estás.
Entonces, ¿por qué ese nudo, por qué esa sensación de que el corazón se hace pedazos cada vez que, después de unos días en casa, el niño se marcha y vuelve a su vida, a su último curso de carrera, a otra ciudad, tan lejos?
¿No será que de pronto has comprendido que esto será siempre así, que en lo sucesivo, la vida con aquellos niños que con su media lengua a veces te ponían la cabeza como un tambor, es puro pasado, sólo unas fotos y un puñado de cintas de vídeo (que por cierto, ni siquiera tienes valor para ver) y ahora todo es un largo adiós que no se acaba, una sensación de despedida continua?
Anoche me acordaba de Eva, una amiga que ahora vive en Sudáfrica. En uno de sus viajes por el mundo conoció a un sudafricano del que se enamoró y vivieron una larga temporada de encontrarse en los lugares más peregrinos, en aeropuertos, siempre de forma provisional. Ella me contaba que un buen día, en no sé qué aeropuerto, de pronto se habían dicho: “Ya está bien, esta vida que llevamos es una continua despedida”. Y se casaron.
Lo malo es que con los hijos, ni siquiera te queda esa salida.
Actualización: el niño se marcha y me deja el corazón tristón y eso, y a cambio la niña, me alegra por lo bien que escribe (ay, esas babas)
Actualización 2.- He eliminado, como es patente, la foto que había colocado. Había dos razones: una, la de ese cierto pudor aliado con la semi anonimidad (sí, la palabra no existe, ya lo sé) que siempre me lleva a cuestionarme a la hora de colgar en el blog fotos propias. Pero sobre todo, la razón principal tiene que ver con la pertenencia, con determinados vínculos secretos de propiedad, que nada tienen que ver con el copyright: esa foto, ya sabes, tiene un lugar donde estar. Esa foto es tuya, y lo sabes.

…qué palabras tan parecidas dijo mi madre hace años, cuando yo me marché a Bilbao. Y cuando mi hermano se fue a Madrid. Y cuando el muy jodío se fue a China.
Claro que mi madre ahora tiene un nieto que le consuela.
Orgullo, y grande, el de tener unos hijos capaces de volar solos. Aunque no me puedo imaginar lo que debe ser dejarles marchar…
(hace un mes que mi niño duerme en su habitación, y ya creí enloquecer con el cambio, con no escuchar su respiración a cada instante de la noche… pero lo hice, le cambié la cunita, repitiéndome por dentro que no le quiero hacer dependiente de mí, que quiero que sea autónomo… ains. hijos…)
mil abrazazos.
…la despedida continua… eso es…
Mi hijo, aún vive conmigo; pero entra y sale como de una pensión.
¿No es eso también una despedida continua?
Y si la única despedida fuesen los hijos…
En el fondo, esto y aquello, aquí o allá, ¿qué es si no?
Quizá por eso escribimos.
Un beso.
Yo creo en tu tristeza y comprendo (en la medida de lo posible) cómo te sientes pero también creo que en el fondo sabes que la vida de tus hijos es una proyección de la tuya y lo que ellos hacen con la independencia que les dan los años cumplidos es gracias a tu educación, a tu amor incondicional, a las responsablilidades y compromisos que les hiciste adquirir. Todo te lo deben a ti, aunque sea lejos de ti. La distancia física es sólo física. Podrías tener a tu niño viviendo en casa sin comunicarse contigo y esa distancia sí que sería letal.
La foto es preciosa y esa sonrisa de madre orgullosa seguro que no ha cambiado con los años. ¿A que no?
Un saludo
No sabes hasta que punto me identifico con tus palabras, los hijos varones (2 en mi caso) vuelan y depende de quien encontraran volveran con más o menos frecuencia al nido de donde saldran…pero estaran siempre de corazón con la Mamá…Estoy segura… Las Niñas… Ay que suerte tenerlas…
Un beso muy cariñoso, mi Preciosa Bruji y esta foto…. Lo demuestra una vez más…GUAPA!!!
Que bonito y que real es lo que escribes. Yo también siento esa tenaza en el corazón y eso que todo está bien y razonado… las madres somos imposibles
Un saludo
Ahora todo es un largo adiós que no se acaba…
Bruja roja, has escrito una frase para la eternidad…
no la pierdas, es preciosa.
Un abrazo.
Crecen demasiado rápido…
Me impacta lo cambiada y lo igual que están en esa foto….(no escuchéla versión quem e duces, la buscaré)
Un beso
(perdón la letra)
ay y si solo fueran los hijos los que se van…
ya sabes que la culpa de todo la tiene ese MMG (el maldito mundo globalizado) y la vida nómada que lo convierte todo en una despedida continua, un antes de llegar ya te estás marchando, un abrazo de bienvenida que vale de despedida tan cerca está el uno del otro…
ay…que me pillaste también de despedidas…
brujilla…hay que pensar que la alegría del rencuentro es tan maravillosa que gana a todas las penas…pero entiendo lo que dices…
mi madre, después de 4 años viviendo fuera (incluso al otro lado del atlántico, tan lejos) me vio marcharme con el maletero lleno camino a Madrid y se puso más triste que nunca.
“Es que antes siempre sabiamos que volverías pero ahora…”
(se me partió el alma…)
un abrazo fuerte
María
PD: como se parece Sofía a tí de joven…es increible!!!
Creo que es como tu dices, una larga y constante despedida… Yo lo vislumbro, mi niña es todavía muy pequeña, pero no pierdo de vista que llegará. Es como que quiero prepararme para estar a la altura de lo que se precisa:mucho coraje! para no poseer mas de la cuenta, para ser coherentes con lo que les enseñamos( a ser libres y responsables de si mismos).
Pero así somos las madres ese cordón que alguna vez los unió a nuestro cuerpo nunca se corta para nosotras, termina siendo un hilo delgado y transparente que se alarga o se acorta segun la distancia a en la que se encuentren.
Pero con estas cosas también crecemos nosotras, porque uno aprende todos los días hasta que se muere, por lo tanto, tomalo como tal, como un aprendizaje mas…
(que fácil es decirlo desde la distancia…)
Besos y gracias por tu comentario.
Pero bien, que escribe la niña… me acabo de pasar por su blog, y me ha encantado el artículo sobre Corín Tellado.
Por cierto, la foto es del niño y su hermana mayor ¿no?.
Al niño, puedes tener la seguridad de que lo acogeran con los brazos abiertos en la ciudad que lo espera, y que acabará retornando a los brazos de su santa madre, porque el mundo es así, y llega un punto en que necesitas ver y volver a tu gente, a tu madre, a tu gente…
Las madres deben entender que los niños no somos siempre niños.
(Aunque no prometo hacerlo cuando yo sea madre).
Un abrazo, Bruja.
Cuando mi hijo me decía ante alguno de mis consejos: “mamá, que ya soy mayorcito” yo le contestaba: “eso es lo que tú te crees” para hacer unas risas y tratar de no pensar en que crecen demasiado rápido.
Me gusta verlos volar solos, pero los añoro mucho. Ahora “mis niños” como yo les llamo, de 30 años, viven en Madrid y yo en Barcelona, el AVE nos pone a un paso, pero siempre nos estamos despidiendo.
El relato sobre la entrevista a Corín Tellado, delicioso. No me extraña lo de la baba, brujita.
La foto que has puesto de niños, preciosa. Tu hija se parece mucho a ti, es igual de guapa.
Un abrazo y mímate mucho.
Y lo escribes justo cuando mi peque va a cumplir, en unos días, 3 añitos….. y yo la quiero retener…
Saludos y salud
Lo que me preocupa es que no hace mucho (buno sí, pero me engaño un poco) fui yo el que me fui y no entendía muy bien a mi madre porque no me marché muy lejos que digamos, pero ahora, aunque Laura es aún muy pequeña no puedo dejar de sentirme identificado con esta entrada tuya que me anticipa el porvenir.
Un abrazo
Rafa
Bueno Laura vengo directa del blog de tu hija y aún no he cerrado del todo la boca… Normal que se te caiga la baba!!
Me ha gustado mucho, y, aunque supongo que será doloroso separarte de ellos… ¿Has visto todo lo que están haciendo? Eso debe ser una satisfacción inmensa, ¿no? Lo pregunto porque aún no lo sé… aunque espero saberlo un día.
Un fuerte abrazo, Laura.
Qué preciosidad de foto, Bruja. Qué digo foto, qué preciosidad tú y qué monada Sergio. Me parece que se llama así… una vez entré en su blog y vi un montón de teles y dije ay madre pero qué hijo éste el de la brujaroja, jijiji. Yo no sé de lo que hablas porque sólo soy hija, pero puedo imaginármelo. Y qué mezcla agridulce la de estar orgullosa y la de sentir que se va. Muchos ánimos desde aquí y un beso muy grande.
(Bonita historia la de tu amiga, ay.)
pero la sensación es recíproca
y precisamente que no tenga vuelta, que ya vaya a ser así ya, acongoja un poco, presiona dentro pero
la hace mágica
ahora quedan los lazos invisibles
el amor
Se van y parece que tu vida se queda hueca, sin notas musicales, sin luminosidad. Tienes que arrancar fuerzas de donde no las hay para andar por la casa sin escuchar su voz, ni hacer caso de las palabras que, como si fueran un eco retardado, suenan en los rincones dirigidas a ti.
Se van y tomas consciencia de lo ancho que es el mundo, aunque existan hilos telefónicos y conexiones de internet. Aunque puedas volver a oír su voz, cuando lo que te apetece más que nada en el mundo es abrazarlo y sentir su olor, y mirar cómo se tuerce su gesto o se expande su sonrisa.
Te entiendo, amiga.