Ya hace tiempo que renuncié a entender este mundo, porque cuando se ven los desmanes con una claridad tan evidente y sin embargo todo sigue como si tal cosa, empiezas a pensar que va a ser que tú eres la única (o que formas parte de un pequeño grupo, en cualquier caso) que está equivocada. Porque el mundo ahí va, ahí sigue.
La historia de Rubina, la niña de Slumdog millionaire, y el presunto intento de venta por parte de su padre ha llamado la atención de medios de comunicación que, en su mayoría, han puesto el grito en el cielo porque, por lo que puede parecer, su padre negoció con la venta de la niña a un jeque árabe, cuya mujer no podía tener hijos , según he leído en no sé dónde. Vale. Qué bajeza moral, claro, vender a un hijo. Los pobres no sólo es que sean pobres, es que no tienen ni la más mínima decencia. Y no digamos cuando se asoman a ese otro mundo, el de los ricos, y luego tienen que volver a su miseria, que fíjate tú, que ya no quieren vivir en las mismas condiciones, serán inconformistas… Ese tipo de mensaje se ha transmitido de modo más o menos explícito a lo largo de estos días, desde una superioridad moral (hace muy poquito oí a Ana Rosa por una de esas desgraciadas casualidades y todavía tengo las tripas revueltas) muy asumida por la sociedad esta, tan limpia, tan correcta y tan beligerante contra las injusticias, al menos contra según qué injusticias. Pero nadie dice nada de la otra parte. Nadie juzga lo que hay de absolutamente inmoral en el hecho de que periodistas se hagan pasar por un jeque árabe y negocien en inglés con el padre de la niña una posible adopción y con esos datos construyan una noticia en la que el padre pasa a ser esa figura grotesca que pone en venta a la hija. Porque no es lo mismo que el padre haya puesto en venta a su hija, a que el padre se haya dignado hablar con alguien que se ofreció a adoptar a su hija. Da igual que la niña diga que ella está estupendamente con su padre, y que éste niegue que tuviera la más mínima intención de venderla, y que él se limitó a hablar con una gente a la que no entedía muy bien, que le hablaron de adoptar a la niña, pero que no los entendió del todo. Porque entonces, los periodistas harán hincapié en las quejas del padre porque apenas han visto un duro después del éxito de la peli: porque así se justifica, que hay que ver, míralos, ahora que han conocido el lujo y el glamour, no quieren volver a su vida…
Me estoy explicando muy mal, pero es que estoy muy cabreada. Porque a lo mejor estoy equivocada, pero me da la nariz que las cosas no son como nos las cuentan, al menos no del todo. Porque si hay algo que me horroriza es que se venda a los niños. Pero si hay algo que me horroriza aún más es que se cocinen noticias montando teatritos bajo el cartel de “periodismo de investigación”, buscando únicamente, a partir de una mala interpretación (el padre de Rubina no sabe inglés) un motivo para que esta santa sociedad occidental se escandalice y se coloque, otro ratito más en el escalón más alto de la superioridad moral.
Qué asco.


Te has explicado con absoluta claridad,amiga.
Qué asco de una parte del mundo…
¿O quizás entramos todos?
Qué complejo es aceptar esto,¿verdad?
Todo…, todos tenemos un precio,aunque lo neguemos;tendríamos que vernos en condiciones extremas,amiga…
El que esté lbre de pecado que tire la primera piedra, si no estamos de un lado, estamos del otro;pero para mostrarnos indiferentes o señalar con el dedo siempre estamos dispuestos.
Seres humanos,nos llamamos…
Un fuerte abrazo y cuídate bien.
Bruja, las cosas NUNCA son como las vemos o como nos las cuentan. Sólo vemos una parte, sólo vemos parcialidades.
En este caso hay muchas cosas que dan asco. La primera es que los productores de la (excelente) película permitan que sus actores vivan así. Ya sé, no son una ONG, pero no vendría mal un poco de ayuda a quienes te ayudaron, valga la redundancia, a llegar a la gloria. A partir de ahí, el asco se ramifica.
Te abrazo.
Pues eso, qué asco, bruja, qué asco.
arrechuchón
Este pseudo periodismo da asco, realmente… Ignoraba esta anécdota, por ponerle un nombre.. sí, en cambio,oí en la Ser que el actor secundario, el que hacía de Soberas en versión Hindú, donó gran parte de su cachet a una ONG para los niños marginados, como los que salen en esta película, que por cierto me gustó..
Queda por saber como se administran las donaciones y si llegan con eficacia a su destino…
Un beso suave y cariñoso, mi Bruji…
En efecto, en efecto.
Fijate qué curioso, que yo leí en el periódico una noticia muy pequeñita donde simplemente decía que el padre la ofreció al jeque árabe. Eso era todo, ninguna aclaración merecía el cable periodístico. Si eso no es defomar la realidad…
Un beso
Yo no conocía toda la historia. Lo único que sé es que hoy, en las noticias, he visto a la madre biológica y a la madrastra pegarse de hostias en la calle. Y que alguien había ahí, tras una cámara, que no las separaba y aprovechaba el momento. Pero yo no sé nada. Ni quiero saber tampoco.
Asco en estado puro.
Un abrazo
Rafa
Tu indignación, que comparto completamente, no ha afectado a tu capacidad de explicarte…lo suscribo punto por punto, lo que dices y el como…y si, que asco, que asco de mundo.
un abrazo