Hoy hay una mujer que cumple cien años. No quiere celebrar su cumpleaños con una fiesta, ni con homenajes, ni con tartas con cien velitas. Dice que cumplir cien años no es un mérito, y va a hacer lo que más le gusta, lo que lleva siendo su pasión desde hace tanto tiempo que casi es imposible acordarse: va a dar una conferencia sobre el cerebro, que es a lo que ha entregado toda su vida. Se llama Rita Levi Montalcini y tiene un siglo.
No hace demasiado tiempo que supe de ella. Sí que había leído en los periódicos en su momento que había obtenido el premio Nobel (casi siempre que lo consigue una mujer, la noticia tiene un plus de interés) hace más de veinte años. Pero últimamente fueron cayendo en mis manos entrevistas, información, referencias y descubrí la existencia de esta mujer que encarna aquello que personalmente daría no sé cuánto por llegar a ser.
Lúcida (asegura que su capacidad cerebral es ahora mayor que cuando tenía veinte años), brillante, ética, feminista convencida, entregada a lo que la apasiona, entusiasmada con la posibilidad de descubrir, asegura no tener ningún miedo a la muerte : “La muerte no existe, no le déis importancia, no tengáis miedo, lo importante es dejar huella. Lo que de verdad importa son los mensajes que dejamos“.
Descubridora en 1951 el Factor del Crecimiento Celular del Sistema Nervioso Periférico (NGF), alerta sobre los riesgos que se ocultan en nuestro cerebro, concretamente en el hemisferio derecho, el menos evolucionado, con menos posibilidad de raciocinio “el cerebro límbico, el hemisferio derecho, no ha tenido un desarrollo somático ni funcional. Y, desgraciadamente, todavía hoy predomina sobre el otro. Todo lo que pasa en las grandes tragedias se debe al hecho de que este cerebro arcaico domina al de la verdadera razón. Por eso debemos estar alerta. Hoy puede ser el fin de la humanidad. En todas las grandes tragedias se camufla la inteligencia y el razonamiento con ese instinto de bajo nivel. Los regímenes totalitarios de Mussolini, Hitler y Stalin convencieron a las poblaciones con ese raciocinio, que es puro instinto y surge en el origen de la vida de los vertebrados, pero que no tiene que ver con el razonamiento. El peligro es que aquello que salvó al australopithecus cuando bajó del árbol siga predominando.”
Hoy cumple cien años y no sabe cuál es el secreto para ello, aunque sospecha que probablemente la clave esté en no pensar demasiado en ella, en mantener el cerebro activo, ilusionado, funcionando.
A mí lo que me gusta mucho es la respuesta que dio en una ocasión, hace poco tiempo a un periodista que le preguntaba qué haría si tuviera veinte años:
-¡Pero si estoy haciéndolo!
Felicidades, Rita.

Cumplir años con esa lucidez es lo máximo a lo que podemos aspirar. Y estoy con ella en eso de que la muerte no existe.
Un abrazo
Rafa
Con esa lucidez y ese arrojo, merece nuestra admiración. No por cumplir un siglo, que en eso tiene mucho que ver la fortuna o el azar, sino por no desfallecer, por seguir luchando en favor de la cultura y el engrandecimiento personal.
Ojalá todos pudiéramos y quisiéramos hacer lo mismo.
Hay gente con 50 años que no conocen esa lucidez y esas ganas de vivir.
un gran ejemplo.
saludos y salud
Lo importante es dejar huella. Yo siempre lo supe, es hora de aplicarlo. Conocía a esta dama, pero me ha gustado mucho que me la refresques. Y leerte todos los días es un milagro que me encanta!
La leí uno de estos días precisamente, y me gusta esto que dice del cerebro…
llegar tan lejos, con tanta lucidez, con tal serenidad y tanta sabiduría…
Hoy a ver el sol…, nos toca por unos días, entre tanta lluvia y gris.
Un abrazo grande.
Y por lo que dice, todo y no haber tenido hijos propios sus “Hijos adoptivos” recogen su legado y es importante lo que esta extraordinaria mujer puede enseñarnos hoy en día, sobre todo en filosofia de vida…envidiable su lucidez y su vitalidad…
Y logicamente su obra.. cuanta razón tiene cuando afirma “El peligro es que aquello que salvó al australopithecus cuando bajó del árbol siga predominando.”
Un beso dulce, cariñoso, mi Bruji…
Estupendo post para estimular nuestros cerebros y nuestras actitudes…
Qué envidia me da esa lucidez ;que nada tiene que ver con los años,amiga…
Un besazo y gracias por todo lo que nos “ilustras”.
Oh…Rita…me acabo de enamorar…aunque creo que tengo demasiado hemisferio cerebral chungo, como los australopitecus, como para gustarle…que señora…gracias por dármela a conocer, conofieso mi total ignorancia.
abrazo gordo
Y si, yo siempre lo digo y no quieren creerme… la edad no tiene que ver con la cronológica… uno a pesar de todo puede mantenerse lúcido, activo, y dejar huella…
Ella es un ejemplo, si pudieramos pensar por lo menos unos minutos al día en lo que ella dice y ponerlo en práctica podríamos quizá, vivir mejor.
Besos