Busqué la canción con esa urgencia que a veces nos procuran los detalles más tontos, y que Carlos la hubiera mencionado sin más en uno de sus correos me llevó inevitablemente a la temblorosa emoción de Caetano Veloso, que se puso a pintar con los colores de su voz una de esas horas brujas desiertas, que te dejan con la tonta sensación de estar queriendo solo tú.
Así que Caetano Veloso cantaba aquello de Que estranha forma de vida/tem este meu coração:/vive de forma perdida; /Quem lhe daria o condão? /Que estranha forma de vida, y la melancolía esa que se anuda y acaba por estrangular los mejores propósitos, (y disfrutar de mi primer fin de semana después de la vuelta al trabajo era uno de ellos), empezaba a flotar en el aire que no terminaba de arrancarse la vocación de bochorno.
Es cierto. El corazón igual está sobrevalorado. Al fin y al cabo es un músculo, y vete tú a saber por qué le atribuimos esa nobleza que le restamos, por ejemplo, al estómago. O al hígado. Conocí a una persona absolutamente deliciosa que me decía te quiero con todo mi páncreas y aunque sabíamos que era verdad, nos reíamos. Reírse seguramente es una de las mejores formas de acompañar las palabras de amor, aunque esto, sin embargo, está un poco mal visto. Cuando se habla de amor, lo más conveniente es ponerse serio y a ser posible con los ojos en blanco. Ja.
En esa hora abandonada, mientras pensaba en la extraña forma de vida que se gasta eso que llamamos corazón, los vi. Quedaba poca gente por la playa: paseantes cogidos de la mano celebrando la proximidad del crepúsculo, mujeres solitarias que conocen el misterio de la serenidad, un par de adolescentes en bicicleta. Y ellos. Al principio no sabía muy bien qué hacían por qué él la tomaba en brazos y ella dibujaba parábolas en el aire con sus piernas e inclinaba la cabeza y la melena se convertía en una cortina vertical y oscura cómplice de la gravedad. Parecían estar representando para alguien una ceremonia única y exclusiva que celebra el amor y la felicidad. Eso era. Posaban. Entonces me fijé: había unas mochilas en el suelo y allí acudían de vez en cuando. Allí tenían su cámara colocada en el ángulo exacto para captar la alegría de estar juntos, de que sea verano, de quererse. Posaron durante mucho rato. Hicieron muchas muchas fotos, saltando, encontrándose en el aire, haciendo el tonto como se hace cuando eres adolescente y llevas melena larga y unos vaqueros cortos y sabes que la vida es larga y el tiempo un interminable sucederse de días y de años. Y cada vez que se hacían una foto, corrían a ver cómo había salido, de qué forma había quedado atrapado ese segundo exacto en que saltaban o se abrazaban, o chapoteaban en el agua.
No sé si un día dentro de muchos años, en un rincón perdido de algún disco duro aparecerán las fotos de esta tarde. No sé qué hará entonces su corazón, que tiene por costumbre tener una extraña forma de vida. No sé si como en el fado, ella o él, o ambos se habrán enfadado con ese músculo al que nos empeñamos en decretar depositario de nuestra capacidad de querer, y habrán jurado muchas veces que si no sabe a dónde va no lo acompañan más. No sé si entonces, cuando este verano sea poco más que un recuerdo albergado en píxeles y sólo puedan situarlo en el tiempo acudiendo a los metadatos, y ella no pueda recordar el nombre de aquel chico que se quitaba la camiseta para hacerse fotos con ella, y él se pregunte qué playa era aquella (¿el Cantábrico? ¿cómo va a a ser el Cantábrico si parece un lago quieto?) y cualquiera de los dos de pronto no sea capaz de entender en qué esquina del tiempo se congeló la extraordinaria naturalidad con que sonreían, qué fue de la inocencia con que miraban el mundo, algo seguirá latiendo en el pecho con el ritmo exacto que reclama la alegría . No sé si para entonces, habrán aprendido, a fuerza de heridas y desconsuelo, que el corazón tiene una extraña forma de vida.


Oh, no me lo puedo creer: apareces!
Me encanta cómo nos has contado esta tarde de dos adolescentes enamorados y que juegan a hacerse fotos.
Me ha encantado leerte aquí, en estos retales.
Un abrazo.
Vaya, el primer sorprendido soy yo, que diría un paisano mío. Casi me tengo que frotar los ojos para (como Alfaro) dar crédito a lo que ven. Y lo que ven es una entrada reciente y calentita, como salía el pan antes, en aquellas madrugadas de tahona y obreros panaderos.
Y estaba tan rico como estos renglones que te han salido tan bien, ya sabes de dónde.
Yo no lo dudaría. ¿Es un órgano sólo?
A mí me parece que es algo más.
Un beso.
Codorníu
Tuve el privilegio de escuchar cantar a Caetano esa hermosa canción en el Canecao de Rio de Janeiro, con su guitarra como único acompañamiento. En el disco duro probablemente no, en el corazón tampoco, pero en el páncreas de ambos quedará la marca indeleble de ese momento. Porque el páncreas tiene razones que el corazón no conoce.
Y si alguien nos dice que nos quiere con todo su páncreas, debiéramos creerle. Definitivamente.
Un beso
Los mejores recuerdo de amor que tengo, van acompañados de risas estruendosas, no de seriedad. Risas o sonrisas con latidos fuertes, de ese músculo que como tu dices le atribuimos tantas cosas.
El amor se aloja en cada uno, donde cada uno puede y quiere. Seguramente en lugares diferentes segun la persona.
No se que pasará con ellos, no se si recordarán sus nombres o donde ocurrió, seguro recordarán sensaciones y risas…. seguro.
Un gusto leerte.
Muchos besos
Me has emocionado,amiga…Todos tenemos guardados momentos parecidos, que ahora nos recuerdan lo fácil que era llenar de emoción ese músculo misterioso que tenemos…
Parece que con el tiempo se vuelva mas exigente,¿verdad?.
Yo aún me resisto…
Una alegría tu retorno,y que no decaiga eh…
Besotes.
Como ya he leído el comentario que Fusa te ha hecho en fb sobre esta entrada, no puedo evitar poner a esos dos chicos unas caras que ya conozco, no puedo evitar verles con sus risas identificadas, sus gestos en mi recuerdo (porque he tenido la suerte de ser testigo con ellos, como tú con estos chicos) y me encanta esa sensación.
Estoy de acuerdo contigo, la seriedad en el amor… ¿por qué? creo que todos nos reímos y pocos lo confesamos, la risa abierta y sincera es la mejor respuesta, no hay duda.
Laura me alegra que hayas y te hayan querido con todo el páncreas, porque tú sabes lo que es querer.
Un abrazo, guapísima.
Me faltaba tantotantotanto tu mirada, Bruja…
Me faltabas.
qué bonito bruja…¿pero por qué tenemos metido en el alma esa descreencia? ¿por qué lo primero que nos sale es pensar que esa historia acabará? (y acabará seguro, yo tb lo creo, pero es una rabia que eso sea lo primero que se piensa al leer tu historia, ¿no te parece?)
no sé…tengo la musa confusa…y una costumbre un poco “estranha” de ver la felicidad desde la tristeza…(cómo tu relato, observado desde la tristeza del olvido cuando todavía es real y feliz, es futuro)
estoy de lunes, no me hagas caso…
me alegra saber de ti
saber que sigues mirando desde tu ventana
que nos traes el mar
un abrazo
Seguro: aparecerán esas fotos.
Lo mismo descubren que se siguen amando con todo su pancreas. O se recuerdan con ternura, aunque su pancreas pertenezca ya a otra persona, o…
Es curioso, porque ellos no son conscientes, ni lo serán nunca, de que te hicieron ponerte de nuevo ante el ordenador, y nos regalaron un retal de esos que añoramos.
Me alegra mucho leerte. Más de lo que tú puedas creer.
Besos
Deseemos que juntos y dentro de muchosss años contemplen estas instantáneas..
Feliz de leerte mi Bruji, muy feliz!
Muchos besos, muchos y cariñosos!
Este post me provoca una mezcla de pensamientos que vienen desde la eterna Lisboa de los tranvías y se quedan posados en este mar tuyo, que es también el mío y que contempla desde la calma o desde la tempestad, las andanzas de los que nos amamos y nos divertimos en sus orillas, ajenos a su mirada y a la pesada cadena que arrastramos y a la que el tiempo añade cada día un eslabón.
Un abrazo
Reaparece esa insigne gloria de la literatura que es Bruji, así, como de una forma inesperada,…
y lo hace recordando el porqué es tan jodidamente buena poniendo a través del teclado todas esas cosas que pocas personas son capaces de percibir y aún menos saben personas ,verbalizar…ella domina a la perfección ambas cosas.
Después de esta magistral lección de como se crea un ambiente y como se describen sentimientos sin ser empalagoso, a uno sólo le queda la salida de adorarla, con el hígado, el pancreas o la vesícula biliar o lo que haga falta…la pelirroja rules forever and ever…
Cuánto te he echao de menos, joía…
PD: Los vaqueros cortos aun los llevo,…. pero lo de las melenas largas al viento ha sido un golpe bajo para mi silenciada e ignorada crisis de los cuarenta
lo siento , no soporto el 13…
ya que estoy, un beso muy fuerte, pelirroja
y si aparecen las fotos y se acuerdan del mar y de la camiseta y de la risa y del viento y de la máquina y de la mochila y hasta de una bruja que los observaba para dibujarlos en un pc?
la vida es extraña pero, a veces, extrañamente extraordinaria.
arrechuchones
Que bien escribes, que bonita la descripción del momento.
Un abrazo