No es una declaración de intenciones, que me conozco. Basta que uno diga eso de hoy vuelvo, voy a escribir a diario, este es el inicio de un tiempo de escritura feroz, de posts diarios, de constancia nunca vista, para que ese post justamente, sea el prólogo de un silencio a veces hasta definitivo. Es como cuando uno jura que jamás en su vida volverá a ceder al amor: vendrá el amor arrollando y demostrando al infeliz que fórmula tan taxativa sucumbe sin remedio. Es como cuando una dice, no te preocupes, vete y tómate tu tiempo, que aquí me quedo, como Penélope en la estación (del Ave) tejiéndote una bufanda en los días que destejeré en las noches, para que la chica del bolso de piel marrón y los zapatitos de tacón y el traje de domingo, descubra lo guapísimo que es el jefe de estación.
Somos así. Como si estuviéramos tejidos a punto inglés con los hilos de la contradicción pura y dura.
Y una vez aclarado que no reinicio esto con el entusiasmo de la inconsciencia que tantos disgustos acarrea, aquí estoy.
Aunque esto tenga un cierto aire de abandono. Aunque tenga que empezar por abrir las ventanas y sacudir el polvo y limpiar las telas de araña, y dar por hecho que tardarán en llegar los visitantes asiduos y queridos, tan injustamente abandonados.
Aquí estoy:
Renaciendo.
Reviviendo.
Recomenzando.
… que son muy malas las cenizas, hombrepordiós… Y las esperas. Y las dudas. Y eso de quiero una cosa pero hago otra y de paso me niego lo que quiero y me afirmo en lo que hago aunque no lo quiera.
… que hay mucha vida para empezar muchas veces…

Y empieza a ser otoño. Y a veces la luna, cuando todo está tan borroso, hasta tiene forma de corazón. Torcido, sí, pero corazón.

Sea usted bienvenida, dama de la noche, vigía de balcón, soñadora empedernida que ve la luna en forma de corazón.
Aquí estamos los asiduos, ¿te creías que no?
Siempre tuyos…
Qué gusto da volver a tenerte por aquí. Y leerte. Te ayudo a hacer limpieza, si quieres.
Besos.
Al asomarme a tu ventana y ver que estabas, he sentido esa misma alegría infantil que me ponía el estómago de punta cuando pitaba el carrito de los helados en las tardes de verano anunciando ilusión…
Pues eso, que un beso, y que me alegro.
Quieres que te ayude a limpiar el polvo, a abrir las ventanas, a servirle unas copas a la visitas? Yo no me siento abandonado. Me siento feliz de volverte a leer.
Por dónde empiezo? Por aquel hueco que tiene una forma tan especial? ese, el que está en el rinconcito oscuro.Qué alegría!
Un beso
Yo que estoy en plena fase “perra”, no puedo por menos que congratularme de tenerte de nuevo presente, aunque para nunca te alejas. Son muchos los días en que me he levantado esperando encontrar algún post tuyo de esos con foto que tanta envidia me producen (como la que has puesto). Veo que no soy la única, es más ya se me adelantaron unos cuantos forofos de esta página. Pues nada, nada, me uno a sus afirmaciones y las suscribo.
Ya sabes que siempre se te espera con afecto y expectación, como un Jefe de Estación esperando consolar a Penélope.
Perdón, quería decir que para mí nunca estás lejos, que nunca te alejas vamos….
Oh, qué mejor nota que RE, para comenzar, para vivir…
espero no haber tardado mucho en llegar, te echaba de menos, pero ya sabes los jefes de estación…
Un abrazo grande.
Y, viendo la luna, parece que el corazón, desde el principio, debería haberse concebido así, torcido.
Bienvenida, Bruja. Rebienvenida.
(Me encanta la cabecera…)
Un abrazo.
Bienvenida. Sabes que el Re Menor es una tonalidad que tiene su correspondiente Mayor. Es el FA. Fa de FAbulosa.
Un abrazo
Eso de “Quiero una cosa pero hago otra”, me suena…
Tranquila: nunca te fuiste. Este mundo de los blogueros es más sólido de lo que muchos detractores piensan.
Seguimos pues, por donde lo dejamos.
Un beso, amiga.
Yo paré, pero sigo leyendo con gusto a los que escriben tan bien como tú sabes hacerlo.
Ánimo y adelante.
Besos.