Reconozco que no hay cosa que más me moleste que darle la razón a según qué gente. Es una cuestión visceral, qué le vamos a hacer, y los miembros más preclaros de la caverna mediática me ponen francamente mala, y basta que ellos digan una cosa para que yo me sitúe enfrente. No tengo ningún problema en reconocerlo. Por eso, escribir este post me duele bastante más de lo que podría parecer, porque hay algo en el fondo que me obliga a dar en parte la razón en algunas de las afirmaciones a quienes tanto despotricaron de los “titiguitegos”.
Sé también que no es lo mismo, ya lo sé. Ya sé que esto no es como lo de Irak, que si la ONU, que si tal y cual. Que si no es una invasión, como entonces. Que esto es una misión de paz. Que si los talibanes. Ya, ya lo sé.
No será una guerra, pero, oye, se parece mucho. Tengo la impresión de que hay gente que mata y que muere, y que “los nuestros” y el resto de los soldados y los insurgentes, y todos los demás, allí no están cuidando flores (ay, qué maldades se me ocurren con las amapolas, precisamente). Ya sé que tampoco es lo mismo ir contra un gobierno como el de Sadam, que sería lo que fuera, claro, que contra los burkas.
Todo eso lo entiendo. Porque además Bush era chungo y Obama (que, ojo, a mí me cae muy bien) es premio Nobel de la Paz, y si esta es la “misión de paz” de Obama, que es guay, no es lo mismo que la “guerra” de Bush, a quien por cierto, en lo que a mí respecta, estaría bien que dios confundiera.
Pero aun así, echo de menos alguna voz, alguien que diga que en esta idílica misión de paz hay demasiada sangre y demasiada mierda, y que ya está bien de contribuir a ella, por mucha OTAN, y mucha justificación (es tan fácil encontrar justificaciones tan encantadoras como la de llevar la democracia, liberar a las mujeres de la tiranía talibán, etcétera, etcétera, cuando se callan las verdaderas razones…), que oculta las auténticas razones y que son las de siempre. Pero como la vida en Afganistán es tan terrible, y los talibanes tan detestables, tranquilizamos la conciencia.Y nos olvidamos de que es una guerra.
Así que, cuando con marcialidad y ardor guerrero, tantos militares desfilan para reafirmar ese poderío (ja) que nos traemos, yo echo de menos en las calles a un grupo de aquellos titiriteros multicolores y vociferantes y gentes de variado pelaje, tan denostados, tan vilipendiados entonces y que, (no digo todos, pordiós, qué va, si fuera así me moriría de pura pena), dan la impresión de estar muy ocupados trabajando gracias a alguna que otra subvención. O no. Igual tampoco es eso. Igual es que esta guerra que no es guerra, que es misión de paz, ya lo sé, es justa, y se reaparten caramelos, y se reconstruyen ciudades, y los lugareños, incluidos los armados, reciben a las fuerzas extranjeras -de paz, naturalmente- con vítores y alabanzas y pétalos de flores.
Igual es que yo estoy equivocada, y esto de estar ahí metidos, me parece un horror, no porque lo sea, no. Porque yo soy una insolidaria y una cobarde, y no puedo evitar pensar que ahí no pintamos nada. Pero nada.


Cuántas veces los soldados entraron vitoreados al pueblo que iban a pacificar y cuantas veces insultados? En la historia, digo. Me parece que hubo mucho más de lo segundo que de lo primero… El principio de no intervención tampoco es muy agradable, pero si uno mira quien organiza las fuerzas de paz, en general no dan ganas de liberar a nadie.
Un beso brujo
¿Veremos cómo desaparecen los ejércitos?
Me voy a mudar a Costa Rica que allí no tienen ejército y así no se meten donde nadie les llama.
Un abrazo.
Tiene una parte de razón su diatriba, y una parte de lógica mala leche, y comprendo su denuncia de estos silencios de ahora sobre esta guerra, cuando para la otra todos se pusieron la pegatina… En fin, puede ser que tenga razón, y puede que sea un desastre lo que allí sucede, y no es una guerra justa, porque no hay ninguna. Imagino que el principal problema es social y de pobreza: Afganistán dejó de existir como nación hace ya 30 años, previa invasión Soviética… Una parte de mí dice que sí, que a fondo con la intervención, que no quiero volar por los aires en un tren de cercanías, pero llevan tanto tiempo enfangados en esa misión que ya huele a desastre, a excusa barata, a intereses extraños, a mala conciencia por el que dirán… No sé, difícil dilema. Pero no creo que esto tenga mucho que ver con unos desfiles de más o menos… Antes nos quejábamos del ejército que teníamos… ahora nos quejamos de que desfilan… en fin, en un mundo perfecto, no habría desfiles, pero en un mundo perfecto la gente no se pegaría por un empujón… Un beso pelirroja…
Ya sé que el tema es muy difícil y muy duro. Y que la situación en Afganistán es terrible, y la intervención , dicen, justificada. Yo tengo la sensación de que este tiempo de “misión de paz” no ha servido absolutamente para nada, y la guerra (sí, hay tiros y bombas, yo creo que eso se ha llamado guerra toda la vida) continúa y …
A mí me gustaría vivir en un mundo en el que no se necesitaran ejércitos. O sí, pero para solucionar problemas en casos de catástrofe natural… para ese tipo de cosas más que para pegar tiros. Pero ya sé que esto es como querer vivir en los mundos de Yupi. En cualquier caso, Gonzo querido, la imagen del desfile la utilicé para remarcar lo de las calles vacías de gente que grita contra la guerra. Lo del desfile en sí mismo a mí me da igual…