Ayer, inexplicablemente, la piedrecita de color violeta, de cuya pérdida había dado noticia algunos posts atrás, apareció de un modo milagroso en el mismo lugar en el que la busqué dos mil veces. Juro por todo lo jurable, que todas esas veces que la busqué, no estaba, y sin más ni más ayer a mediodía, se me presentó como si llegara de un viaje, que vete tú a saber si no habrá hecho, que así de secreta es la vida de las cosas…
Vuelvo a tenerla conmigo, y yo, que no he sido particularmente fetichista, la miro, la toco, y sé que trae una historia que contar, un regreso, una certeza. La de aquello que nunca se había ido.
Por cierto, he descubierto un blog clandestino: el de una trapecista que vuelve a recuperar el equilibrio de la soledad y la fortaleza de las palabras. Y a mí, que soy vértigo puro, me gusta sentarme a su lado en el trapecio…
Recuperada
Octubre 26, 2009 de brujaroja

Yo no hago más que pensar que a mí las cosas me hacen luz de gas (como esa piedrecita). Desaparecen y luego me las encuentro en sitios insospechados o en donde las busqué quinientas veces (como te pasó a ti). Creo que se ocultan y cuando, me desespero vuelven a surgir como de la nada. ¿Nunca te ha sucedido que quieres “perder” algo y no eres capaz de desprenderte de esa cosa? Yo he tenido unas gafas lamentables persiguiéndome hasta que hace la semana pasada las tiré a la basura. Aunque creo que todavía pueden regresar del mas allá.
Besos
PD. Me has dedicado el elogio más bonito del mundo. Muchas gracias.
Me gustan las personas que le dan trascendencia a este tipo de cosas. Mi madre perdió unas gafas hace unas semanas y casi tenemos que salir todos por la puerta, como acusados y culpables. Mi padre el primero. Cuando las han encontrado, porque yo me excluí por completo de la búsqueda, no han dicho nada, tuve que preguntar. Se ve que es vergonzoso encontrarlo sin buscarlo, que no dependa de nosotros, que se montara un espectáculo por algo que siempre estuvo ahí. Por eso me gusta tu manera de perder la piedrecita, de encontrarla, de buscarle un motivo, una historia escondida.
Gracias.
A veces, los duendes…
Yo estoy con Pedro… a veces los duendes… o como se llamen, se encargan de jugar y hacernos sentir desesperados por un tiempo… para luego ver nuestra sonrisa y nuestra sorpresa al encontrar lo perdido…
Besitos
Enhorabuena por tus dos descubrimientos.
Me alegra verte optimista.
Besos.