Esta ciudad, ya para siempre, se asoma a tus ojos para mirarme. Me acecha desde las esquinas donde el viento levanta las faldas al tedio, y las nubes brujas de la tarde bruja escriben en el cielo del oeste renglones y metáforas. No necesito leer tu firma para saber que esta extraña alegría que trepa por mis piernas viene del otro lado de tu voz, porque las calles y las sombras y las chimeneas no tienen más ojos que tus ojos y no tienen otra voz que tu acento y tu memoria.
Esta ciudad se asoma ya para siempre a tus besos para mirarme, porque has aprendido a tocar mi corazón, y cuentas pacientemente los infinitos granos de arena de la playa donde se van a morir las olas, mientras esperas que mis alas tengan la fuerza suficiente como para acompañarte en tu vuelo, aunque solo lleguemos a la altura de una sexta planta de un Paraíso que sigue siendo de cristal.


Y yo que pensaba que a estas horas estarías viajando a Madrid, y resulta que estás en esa ciudad. La que habitas y habita en ti. Tal vez nunca la abandonas, nunca te alejas lo suficiente (ni falta que hace).
Besos de nuevo
¿Es Gijón…?
Supongo que la pregunta es obvia.
Bueno, me alegro de tu entrada mucho, mucho…siempre es un placer pasear por aquí, y disfrutar de tus textos….y despojarse de tópicos, porque en esa foto luce un sol radiante nada asturiano.
Un abrazo grande
Serrano me dice que duermes
El amor a las ciudades es siempre el mismo. No importa la ciudad porque ese sentimiento de pertenencia a un lugar, de conexión infinita es común a estos amores urbanos. No falla nunca.
que siga el romance
un beso brujilla
Las palabras llegan a doler por la pasión que contienen. Escribes con pasión, Laura. Es una pasada. Continúas haciéndolo y la belleza que consigues no disminuye un ápice. Amores urbanos que perduran en el tiempo… No puedo soportarlo… Hoy tengo el corazón por los suelos y no me queda ni una gota vino para consolarme.
Un beso
Me suena la ciudad… de hecho ahora mismo la estoy escuchando.