Retomar un blog se parece mucho a retomar los diarios de la adolescencia: cuadernos que se iniciaban con la seducción de las páginas en blanco, como promesas, y que quedaban abandonados a los pocos días. Qué diablos, si aún ahora sigo haciéndolo, sin poder reprimir esa ilusión, la emoción de empezar, como quien estrena un vestido, que inevitablemente está condenado al desdén de lo usado, de la repetición. Dicho lo cual: que retome (ni siquiera estoy segura de que esto sea “retomar”, sino más bien obedecer a una extraña pulsión, a una necesidad de lanzar al aire ciberespacial la constancia de que existo, de que soy, incluso) este blog, tampoco lleva implícito ningún propósito especial y mucho menos de, en lo sucesivo, aplicarme en la escritura de post diarios. O a lo mejor sí.
Sin embargo, aunque no se trate de justificar nada, sí que me apetece contar (suponiendo que ahí haya alguien) que todos estos meses de silencio tuvieron que ver con un proyecto que secuestró todas mis palabras. Por fin he terminado la novela que empecé a escribir no sé cuándo. Han sido poco más de doscientas mil palabras, y estoy contenta por muchas razones: Por haber conseguido terminarla, porque la historia me gusta, porque las personas que la han leído parecen (o eso juran) haber disfrutado con ella.
Y no. No sé qué voy a hacer con ella. No tengo nada claro llevarla a ningún sitio, ni peregrinar por las editoriales, ni embarcarme en aventuras. De momento, ahí está, terminada, susceptible de correcciones (algún día tendré que ponerme con ello), y poco más.
Y ahora que la he terminado, a lo mejor escribo más el blog. Vete tú a saber.
Sea como sea, hoy es domingo, es junio, mi ciudad ha amanecido convertida, después de treinta y dos años, en una ciudad de derechas, y yo me siento, (a pesar de ello, aclaro, no se me malinterprete) feliz. Porque hay cerezas. Y besos. Y amigos.Y risa.
Así que, por una vez, una canción optimista (tontita, sí, pero optimista…)


Estoy como tú.
He comprendido que mientras escribo, hago sentir y siento que estoy… y dado los tiempos que estoy corriendo, de momento, está bien…
Bienvenida de nuevo al mundo de los vivos
A tu criatura la leeré pronto, espero¡
Mil besos.
Hola, Bruja roja, que bueno saber de ti. Y con novela terminada. Bieeennn!
Aunque estrenando alcade de derechas despues de 32 años, como en mi ciudad, y aunque trato de que no me afecte, me afecta, si hasta tuve mis mellizos justo en el año que se firmó la Costitución.
Pero confío en los chicos, que parece que se han despertado que se han hartado de no tener futuro de su pocas expectativa.
Creo como ellos que otro mundo más justo, más solidario y más digno es posible.
Pero también qué ricas son las cerezas, los besos, los amigos y las sonrisas de los niños….
Comparte esa novela, brujita, no dejes que se quede en un cajón. Hay un montón de editoriales, sólo es cuestión de elegir la adecuada.
Estoy en un proyecto de cuentos surrealistas ilustrados, es más difícil que colocar una novela, y no me desanimo.
Suerte y bienvenida de nuevo al mundo blog.
Mímate. Un beso.
No ha salido el comentario que dejé… snif, snif. ¿Habré hecho algo mal? Bueno da igual, te lo repito… QUIERO QUE SE PUBLIQUE ESA NOVELA, QUIERO LEERLA. ¿Se me escuchó bien? Vale, pues eso. Un beso
Bien hecho.
Y sí, queda alguien.