Últimamente, despertar es iniciar una batalla contra lo congoja. Tan distintos otros días en los que amanecer era constatar la felicidad de estar viva y respirar, el pasaporte hacia la ilusión.
A veces sería mucho mejor apearse. Dar por perdida la guerra que ni he buscado ni quiero, y decir aquello de no puedo más, aquí me quedo, aquí me quedo.
Pero luego resulta que es verano. Se pone el sol, y las horas siguen siendo brujas. Lo siguen siendo, porque la voluntad y la magia, cuando se hacen amigas, son invencibles.
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En verano y en invierno, siempre hay un motivo para quedarse. Una, muchas personas por las que quedarse
La vida no es constante, está preñaita de rachas, rachas buenas, malas, medianas y regulares. Es una obviedad, lo sé, pero todavía tengo que decirte otra más tonta aún: todo pasa. Después de largarte dos verdades de perogrullo te pediré que digas adiós a la congoja que nunca sirvió para acompañar a nadie. Besos gordos.
Te envío un conjuro de voluntad y magia que duren mucho, mucho tiempo. Mucho más de lo que dura el verano por nuestras tierras.
Un abrazo.
Un abrazo desde mi espacio para tu espacio de congoja y esperanza. Si existiera una varia mágica te la daría para que cambiaras ese sentir por otro, pero no la tengo.
Puedo enviarte luz para que ilumine tus momentos de oscuridad y prestarte mi mano cuando la necesites.
Tus palabras han sido fuente de inspiración muchas veces, ojalá las mías pudieran servirte de punto de apoyo.
Un abrazo y espero que encuentres esa armonía que estás buscando.
Siempre hay un verano más que nos caliente.
Besos, besos.
Dan ganas de sentirse invencible!