Hay un par de cosas que han ido quedando pendientes y que amenazan con convertirse en esa espinita que nos pincha cuando de pronto las recordamos y nos damos cuenta de que, de nuevo, nos hemos olvidado…
Una de ellas tiene que ver con el agradecimiento. Un día habrá que escribir largo y tendido sobre el asunto éste de los premios de los blogs, que como mecanismo de promoción , está muy bien, pero no tienen mucha más enjundia, si dejamos aparte el agradecimiento que suscita que el autor de uno de los blogs que lees a diario, y que también te lee, quiera dedicarte… Así que, dicho esto, y después de expresar mi agradecimiento a Álvaro Dorian Grey por los premios (que ahí, él, dándolos de dos en dos…), lo que sí quiero decir son dos cosas: 1) Que visiten, si no lo hacen ya, el blog de Álvaro, Pensamientos de un eucariótico, que bueno, lo confieso, tuve que buscar la palabra en el diccionario, porque así al pronto lo de eucariótico me sonaba a eucarístico y, no, no tiene nada el chico de opusino ni nada parecido, hombrepordiós… Y 2) Que estos dos premios quedan ahí puestos para todos los blogs que leo habitualmente y en los que comento, y los que venís por aquí y comentais y que no voy a mencionar, porque para mi alegría (que de verdad esta es una de las alegría para anotar al final del día) cada vez sois más… Y, sí, vale, supongo que también tiene que ver con el ego, que pronto no me va a caber en casa, pero también tiene que ver con el hecho de que esto supone mi conexión con el mundo en estos días. De vosotros, de vuestros comentarios, de vuestros blogs, de lo que decís aprendo cada día. Y eso se agradece un montón. Y como se agradece, todos vosotros mereceis los dos premios. Así que sois muy libres de cogerlo, que (esta es la otra vertiente de los premios) luego traen consigo “recao”, y tienes que andar concediéndolos, o compartiéndolos, según y cómo. Un lío. Hala, todos premiados.
Otra cosa que tengo pendiente y que siempre se me olvida, tiene que ver con una iniciativa fantástica que está llevando a cabo Pedro en su blog La acequia. Pedro, por quien siento una enorme admiración y un gran cariño bloguero, además de reflexionar en torno a muchos asuntos y de desordenarnos la conciencia con sus textos y sus fotos, cada jueves lidera una lectura comentada, dirigida y fantástica, del Quijote. Sí, señora, sí, caballero. Ese libro que nunca consiguió usted leer, y mira que se lo propuso… Bueno, pues aunque ya hace varias semanas que comenzó la lectura, pueden ustedes incorporarse. El ritmo es sencillo, un capítulo por semana, y los jueves Pedro lo desmenuza, lo explica, lo comenta… Y lo hace francamente bien, porque no sólo es profe de universidad y esto es lo suyo: es que además es un lector devoto, y eso es lo que en definitiva puede hacer que nos enamoremos de un libro. De verdad que es una iniciativa muy interesante. Yo me incorporé la semana pasada, aunque con mis ritmos de lectura anadaré a trompicones, pero merece la pena.
Y aunque no es un asunto pendiente, me apetecía darle las gracias a D. desde aquí. Aunque no tengo muy claro que sea lector de este espacio. D. me llama cada semana y charlamos un rato mientras él abandona la gran ciudad camino de su casa. Son conversaciones con un bluethoot por el medio, con muchas risas, y con toda la vida detrás, porque toda mi vida cabe en su mirada, y porque forma parte de lo que más quiero. D. es una de las personas que mejor me conoce, y estoy tan segura de que me quiere mucho como lo estoy de que amanecerá después de la noche. Hay certezas que solo dan los años, y esta está a prueba de bomba. Y quería darle las gracias porque hoy me ha dicho una cosa de esas que pueden hundirte en la miseria, a mí me ha animado mucho… “¿Te das cuenta? ¿Qué nos pueden quedar como mucho, treinta años?” (él en realidad dijo veinte, pero es que D. es un pesimista. Risueño, pero pesimista): Sí. Si lo piensas así te puede dar un yuyu… pero a mí por alguna perversa razón, eso me ha dado mucha energía (será que definitivamente soy muy rarita) y me he dicho a mí misma que hasta aquí hemos llegado. Que no voy a perder ni un solo día más lamentándome. Cada queja es un desperdicio, es una ocasión perdida de ver otras cosas que sí que merecen la pena. Así que D. , que sepas que puede que nos queden treinta años (a ti veinte, que te pones muy agonías, a mí puede que cuarenta que para eso practico el estúpido optimismo), pero no sabes cuánta guerra voy a dar de aquí entonces. Aunque apenas pueda moverme y esté tan cansada…
Y en este post miscelánea, vuelvo al principio. Una iniciativa muy bonita de Alvaro con su premio, fue dedicar, de paso a todos los premiados una de, por cierto, mis canciones favoritas de Jorge Drexler. Porque es cierto, porque todo se transforma, porque solo puedo dar si recibo, y porque lo que doy vuelve a mí, y porque nada se pierde… Para todos los que me dais tanto…
Y van los dos vídeos, uno de ellos el videoclip, porque me gusta mucho …
…y el otro porque es el de una actuación en directo, y es fantástico…
(Bueno, pues no sé qué pasa, que no sale. Vais a tener que ir a youtube para verlo, o sea , pinchando aquí...)