Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 29 agosto 2008

Retrovisor


Para D.

Escribí
pretéritos perfectos
en los renglones azules
que separaban tu tiempo y mi tiempo,
y entonces,
cómplice de lunas y de cuadernos Rubio con cuentas interminables,
viniste a pasear a mi infancia,
a deshacer las trenzas y las lágrimas,
y a deshojar los estribillos de mis veranos
y las margaritas de todas las preguntas.
Escribí
con tiza las palabras
que rompían en pedazos
la distancia entre tu tiempo y mi tiempo,
y entonces,
cruzaste la verja
persiguiendo
el vuelo  azul de mi falda
y entre amapolas y sanjuanes,
sin dejar
de mirar mis zapatos,
jugaste de mi mano al cascajo
en el camino que llevaba a mi casa.

Read Full Post »

Los últimos días

Hay un momento en el verano de esta ciudad en que la sensación de otoño se cuela irremisiblemente en los días que antes (qué tiempos aquéllos de las cinco estaciones) eran estío. Sucede generalmente después del 15 de agosto, generalmente el mismo 16, o el primer lunes que corresponda. Empieza a haber algo en el aire, que trae consigo las evidencias de los meses que vendrán. Es un momento, a veces imperceptible, cuando esperas el autobús a primera hora de la mañana y te llega un aviso del frío que va a venir, aunque esté haciendo sol. Es  un instante, mientras paseas por la playa temprano y de las olas sube un olor a algas inédito en los días anteriores. Es un vistazo al pasar por el kiosco y descubrir que los editores del asunto te proponen colecciones imposibles, o tratan de seducirte con cursos de idiomas. Es un escaparate con ropa de otoño en colores morados, y beiges y marrones. Es la constatación de que de pronto no es una tarea heroica conseguir aparcar cerca de casa. O empezar a reconocer caras conocidas con más frecuencia cuando paseas, empezar a tener la sensación de que estamos los de casa.

A veces, esos instantes que adelantan los días que vendrán, son melancolía. Aparejado a ese preludio de otoño en forma de aire más frío, desfilan, como en un vertiginoso powerpoint con música de fondo de las tonterías veraniegas, imágenes, y risas, y playa, y mañanas, y helados, y conversaciones, y horas de sol, y amigos, y encuentros, y noches interminables, y besos, y descubrimientos. Por un momento se nos cuela la lucidez , como revelación de que hay algo que se termina, que ya nunca, que adiós. Que el verano es una colección de fotos y de rostros destinados a ser recuerdo y también a ser olvido. Y entonces miramos alrededor y la gente, con sus chanclas y sus grandes bolsas caminan hacia la playa, y hay camisetas de tirantes, y pantalones cortos, y niños con manchurrones de helado, pero ahora ya sabemos que no es verdad, que es todo una ilusión que mantenemos, como una evidencia imparable, aunque los días sigan jugando a engañar y a prolongar un verano que ya no existe.

Read Full Post »

Miserables

La vida no siempre se porta como una dama. A veces es una hija de puta, y golpea y muestra su rostro más cruel. A veces la vida se quita la careta y nos muestra la evidencia de la muerte, porque en realidad es lo único que hay detrás de ese suspiro de voces y de años y de besos y de risas. Y lo hace de forma brutal. De golpe. El dolor no es mayor que el de cada semana, el de cada día, cuando esperas que alguien llegue y no lo hace, y no te coge el teléfono, porque ya nunca lo hará, porque ya no está y su coche es una masa de metales retorcidos. A veces a la vida le da por ser muerte y mostrar que, de un solo tajo, puede acabar con muchas cosas, ponerle  un punto final precipitado a muchas biografías, despreciar y burlarse de una ley natural que debería ser inquebrantable y que debería impedir que nadie sobreviva a sus hijos.

Entonces hay que apagar la tele. Sin más contemplaciones. Porque a la conmoción, al dolor solidario con el dolor en carne viva ajeno, puede sumarse el asco, la incredulidad de que se hagan las cosas que se hacen, que se escarbe, que se busque la declaración dolorida, mejor el grito desgarrado, las lágrimas. Pura pornografía, asco, asco, asco.

Es cierto que pasan cosas y hay muertes y las cifras no cuentan quiénes eran y qué sueños tenían cada uno de los muertos. Es cierto que individualizar sus historias, nos da la verdadera dimensión del dolor. Pero perseguir a abuelos que acaban de perder a sus nietos y violar su estupor y su espanto con un micrófono y una cámara es sólo un espectáculo para miserables. Para los miserables que pagarán más por la foto en la que los heridos tengan más superficie corporal abrasada, para los miserables que lo ordenan desde sus despachos con la justificación -todo vale- de una audiencia,  para los miserables que no son capaces de tirar a la primera papelera ese micro que degrada su profesión y los sueños que alguna vez tuvieron, y preferir trabajar en un burguer, para los miserables que en el sofá de su casa se empapan de dolor ajeno y se creen que lo comparten sólo porque asisten a tanto desgarro. Para esos teóricos, tan defensores de la libertad de expresión, que justifican la exhibición impúdica del dolor con el derecho a la información.

Claro, que quizá el mal ya esté hecho y sea demasiado tarde y no todo el mundo sea capaz de vivir el dolor con dignidad. Si hay gente dispuesta a ir a contar su vida al Diario de Patricia, por qué no va a aparecer el primo o el cuñado de alguno de los muertos dispuesto a hacer declaraciones, si el virus de la miseria emocional ya está tan presente y tan arraigado. Por qué no va a subastar al mejor postor, con la coartada de la rehabilitación, el marido de una superviviente la exclusiva de la primera entrevista.

También hay miserables al otro lado del dolor.

Por eso, por todo ello, es imprescindible apagar la tele. Porque la miseria, como una marea imparable, lo invade todo.

(Lo siento. No pensaba mencionar nada relacionado con esto. Es más, hoy quería hablar del milagro de los amigos, de la magia de los reencuentros, de las búsquedas que llevan a donde uno no se imaginaba, de los juegos que nos inventamos para ir sobreviviendo. Pero si no lo digo, creo que reviento)

Read Full Post »

Hoy cumple años P., un amigo al que quiero mucho y al que, además, admiro profundamente: es lúcido, es brillante, ve las cosas desde arriba y siempre sabe. En los momentos en que no entiendo el mundo (y eso sucede con frecuencia) sus palabras disipan, muestran, separan las voces de los ecos, salvan. No sé si se asoma por aquí, pero si lo hace, él sabrá que lo que le digo es cierto. Y que le deseo que siga cumpliendo años, pero no por él (que también). Sobre todo, por nosotros, por los que lo queremos y lo necesitamos…

Y como esto va de felicitaciones, también nuestra Dudo, que acaba de traer al mundo a su MiniChico, a un bebé que tiene la inmensa suerte de tenerla a ella como madre. Por si entre toma y toma y entre cambio de pañal y baño, y entre sueño y vigilia te da por asomarte por aquí, te dejo, con los millones de besos pertinentes,  esta canción  de Iván Noble que encontré ayer y que me remitió a este tiempo que estás viviendo. Sirve, también para todos aquellos de vosotros que tenéis niños…

Read Full Post »

De ángeles y besos

Recuerda
que llegué porque pedías
un ángel de luz para tus miedos,
un ángel de bondad para tus males,
un ángel de paz para tus batallas.
Recuerda
que estoy aquí porque querías
ser aguardado sin preguntas
ser consolado sin reproches
ser amado sin exigencias.
Pero las noches tienen trampa
y me quisiste
también
ferozmente humana
terrenal
y oscura.
Y ahora que has elegido
los besos más turbios de mi catálogo,
cuando acaricies mi espalda,
no olvides
tener cuidado con mis cicatrices,
sí,
justo ahí,
ahí mismo
donde ayer
mutilé mis alas.

Nota: Antes de que nadie se lance a hacer interpretaciones biográficas, aclararé que la poesía también es ficción. En mi caso al menos, lo es claramente y así lo creo y lo entiendo. Vamos, que cualquier parecido con la realidad, etcétera…

Read Full Post »

Días como estos

Agosto se desliza por un tobogán de días sin sentido, que mezclan el sol y la playa contemplada desde la ventana, con el cansancio innombrable que le pone plomo a cada uno de mis movimientos. Agosto es una sucesión de palabras presentidas, palabras prometidas, palabras esperadas y colores que tiñen el cielo cada tarde a la hora bruja, hilvanadas con una voz que es otro tiempo y es éste, tan cercano.

Agosto es una mujer que se sitúa en el Muro, bajo mi ventana y que desafía cada día a la tarde con su equipo de sonido y su incansable repertorio de canciones imposibles que reparten palabras también: Oh sole mío, ya no estás más a mi lado corazón, por el camino verde, camino verde, y I just call to say I love you, una y otra vez…

Agosto es también una amenaza de nubes inciertas en forma de complicaciones medicolaborales, de tribunales médicos, de tener que explicar una y otra vez de qué modo este cansancio me paraliza, me derrota, me desarma.

En días como estos, cualquier esfuerzo se vuelve hazaña. Por eso el silencio. No por la resaca de los cien, ni por lo noqueada que me dejáis siempre con el cariño que llega en los comentarios, en el buzón, ni por los piropos de Rafa que todavía me tienen ruborizada y que seguramente no le he agradecido lo suficiente. No. Son estos días, es este agosto, que descalabran cualquier propósito. Y que aquí me tienen, a la espera de que vengan tiempos mejores.

http://www.goear.com/files/sst3/637c04c98d2059697cea83cfaa4a7fb9.mp3″

Read Full Post »

Cien

Cuando a mediados de marzo abrí un blog, no creí que llegaría al centenar de posts. Como la idea era ir dando cuenta de mis avances en quilts que soñaba con hacer, la cifra de cien parecía inalcanzable, y lo habría sido si las cosas no hubieran cambiado y la vida no hubiera ido dictando su propia historia, porque lo que es el patchwork, para qué os voy a contar. Pero los meses pasaron y la vida pasó,  y fue imponiendo su propia línea, y sucedieron otras cosas, y fuisteis apareciendo por aquí, y convirtiendo este espacio en un hueco en el que me gusta vivir esa otra vida, la virtual, poblada de vuestras palabras, observada por vuestros ojos.

Así que, llegados a los cien, lo único que puedo hacer es practicar la imprescindible gratitud. Porque esto es, porque vosotros sois. Los veintitantos  o treinta que comentáis,y los otros cerca de trescientos que a diario transitáis por este espacio (sí, ya sé, poquitos comparados con las millonarias cifras de los blogs estrella de la blogocosa, pero para mí un privilegio impensado) y permanecéis callados, pero volvéis…

El pastel, con las cien velas tiene cachitos para todos, para todos los que seguís ahí,  que ya sé que hay mucha gente de vacaciones estos días, en plena desconexión de todo.

Os diría que me dáis la vida, pero como lo de la solemnidad en la expresión siempre me da un poco de vergüenza, prefiero decir simplemente gracias. Y cada uno (sí, cada uno, hasta los que no habéis dicho ni mu en estos cien posts) sabéis que lo digo con el corazón (ese mismo que a veces, en defensa propia mantenemos más oculto de lo que sería recomendable) en la mano.

Vamos, que este es un momento para hacer una pausita, para, aunque sea sólo por hoy, ser sublime con interrupción, para tomar aliento, y para ir a por más de cien. Con todos vosotros, que es el modo de ir a por mil, como mínimo.

Read Full Post »

Older Posts »