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Archive for 29 octubre 2008

Manda christmas

No. De verdad. No es el equivalente del famosísimo y casticísimo Manda huevos. No. Lo de Manda Christmas es de una viejísima canción de Los Diablos de mi infancia. Alguno de los talluditos que andan por aquí de vez en cuando, lo recordarán…

Y esta es una entrada escrita a caballo entre varias tareas que tengo pendientes en este trabajo al que acuden mis huesos (mis huesos y lo demás, para qué vamos a engañarnos…) cada día.

Porque tengo que deciros que ya se están colocando artículos relacionados con la navidad en alguna que otra tienda. Y creo que incluso, según me han dicho, se amontonan las tabletas de turrón en sus milenta variedades en los hipermercados. O están a punto.

Total, que como el tiempo no es que corra, sino que vuela, este año me he propuesto retomar una vieja, ancestral (je) costumbre. Este año voy a escribir muchos christmas. Este año quiero que lleguen a todo aquel que quiera recibirlos, esos buenos deseos, pero escritos de puño y letra, con mi débil puño y mi mala letra, pero escritos.

Así que  desde aquí, desde ya. Todos los que queráis recibir mi felicitación, favor de enviarme una dirección postal. A mi dirección de correo, que como sabéis es lavidaenretales(arroba)gmail.com.

De verdad, me hará mucha ilusión poder deciros personalmente y por escrito, lo mucho que tengo que agradeceros por este año que habéis compartido conmigo. Incluso los que no dejáis comentarios.

Y, naturalmente, se admiten felicitaciones de vuelta, que formarán parte de las que invaden, como un vuelo de pájaros cargados de los mejores deseos, la entrada de mi casa…

(Ya, ya sé que es muy pronto: pero tenéis que tener en cuenta, que sois muchos, que escribo de forma personal e intransferible, y que una está como está…)

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Cambios, adaptaciones, intentos

Desde hace tres semanas vuelvo a trabajar. Dicho así es simplemente una frase, sin más. La realidad encierra un montón de horas y de días y de sensaciones que se ocultan por debajo de palabras tan cotidianas como esas de vuelvo a trabajar.

Todo el mundo (también muchos de vosotros en correos en mi buzón) me pregunta cómo me siento y no es fácil explicarlo. Dejando al margen (porque hay que mencionarlo en honor a la verdad) que mi empresa se esté portando genial por difícil de creer que resulte, lo cierto es que cuesta mucho trabajo hablar de todo esto. Lo que cuesta decir, por ejemplo, que he sustituido el mar a todas horas por un despacho sin ventanas, y que sólo cuando regreso a casa y el autobús enfila el final de la calle Jovellanos para girar hacia Capua y se ve el mar, me doy cuenta de cuantísimo lo echo de menos. Y luego todo lo demás. El cansancio infinito. Vivir una extraña existencia que consiste en estar en la cama y levantarme únicamente para ir a trabajar y volver del trabajo directamente a la cama. Y tratar de ponerme como único objetivo el final de cada día, sin más. Y admitir como normal que cada tarde me suba la fiebre un par de décimas más de lo habitual. Y todas esas cosas, que sería un poco largo y tedioso explicar.

No estoy bien, claro. No debería estar trabajando, por supuesto. Pero si la administración va como va, habrá que responder siendo igual de bruta, y eso es lo que estoy haciendo. Y sí es cierto que volver al trabajo, me está proporcionando una cierta sensación de normalidad (es un decir, porque no es muy normal pasarse las horas que no son trabajo y el fin de semana completito en la cama) que me reconcilia un poco conmigo misma, en el sentido de verme un poco menos desvalida, un poco más “activa”, aunque sea desde el punto de vista puramente cuantitativo de aportación (y no gasto) a la Seguridad Social. Ese tipo de cosas, que no sé cuánto servirán para combatir el cansancio, el dolor, el agotamiento.

Gracias a todos por vuestro interés y por seguir ahí. Espero no dejar esto, aunque no esté siendo muy fácil. Y aunque no deje comentarios, os visito (con menos regularidad que antes, todo hay que decirlo, pero lo hago).

Seguimos en la batalla. Y sigo pensando que tener los aliados que me he echado, es un auténtico privilegio.

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