Y, no, no estoy hablando de meteorología y del hecho de que aquí, en el norte, un día llueva y el otro casi también y que las noches sean frías y el cielo un catálogo de nubes oscuras. Hablo del verano como estado de ánimo: de cerezas, de terrazas, de olor a nivea en la playa, de los días azules, del sabor de la fanta de naranja, del olor de la hierba recién cortada, de comer pipas al sol, de los libros leídos en las horas de la siesta, de las canciones repetidas hasta la saciedad, de la sombra, de las nubes como hilos blancos cosiendo un pespunte en el cielo brillante, los amigos para siempre, el río, las lagartijas presurosas, los bocadillos de la merienda, los reencuentros y los adioses, las postales de lugares lejanos, las inmaculadas camisetas blancas y los vaqueros lois, el flag de limón, lo lejos que estaba septiembre, las estrellas dibujando mapas nocturnos, lo fácil que era distinguir a los pájaros por los sonidos que emitían, las promesas, las confidencias, los besos.
No sé qué se ha hecho de todo eso.
No sé qué gigante de pesadumbre se ha hecho con el verano y lo mantiene secuestrado.
Y me reviso los bolsillos: no creo que tenga suficiente para pagar el rescate.
(No pongo foto: la playa está desierta y en breve empezará -otra vez- a llover)


Eso digo yo también….lo mismito, mismito (y eso que en Madrid el calor aprieta). No sé, chica, a mí como que los veranos me hacen sentir vieja…
Creo que se fueron con nuestras infancias. Vivo a unos metros de la playa y solo la he pisado un dia desde que se inició la estación, solo un dia en bicicleta, ningún dia al cine de verano y solo una cena veraniega en perspectiva…. algún dia llegará de nuevo, ¿no?.
Saludos
yo no sé qué se ha hecho de mis últimos veranos…
Los días azules, las pipas al sol, las confidencias… todo lo que algún día fue ilusión, juventud, y un montón de cosas tan simples y tan olvidadas, se han escapado por el desagüe del tiempo.
Debe ser la crisis de la mediana edad, según los psiqus., eso que nos pasa a los cuarenta y nos sume en un estado de parálisis que yo creo que no es más que pánico a envejecer…
Escribes divinamente; tu enumeración sobre el verano es pura emoción, y a todos nos hace conectar con una nostalgia que muerde por dentro…; la de las cosas perdidas para siempre.
Siempre nos quedará la literatura… Un beso
Por los Lois y la Fanta naranja puedo colaborar. Tengo algo de dinero en mi jean que no es Lois y por eso no me gusta tanto…
Yo también lo echo de menos, tu post me ha traido recuerdos de cuando el verano era algo muy parecido para mi. Bsos
Desde mi rincón, las cerezas son de primavera tardía, pero julio julio está siendo como lo describes, un poco esquivo y meláncolico. Un abrazo