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Esta ciudad

Esta ciudad, ya para siempre, se asoma a tus ojos para mirarme. Me acecha desde las esquinas donde el viento levanta las faldas al tedio, y las nubes brujas de la tarde bruja escriben en el cielo del oeste renglones y metáforas. No necesito leer tu firma para saber que esta extraña alegría que trepa por mis piernas viene del otro lado de tu voz, porque las calles y las sombras y las chimeneas no tienen más ojos que tus ojos y no tienen otra voz que tu acento y tu memoria.

Esta ciudad se asoma ya para siempre a tus besos para mirarme, porque has aprendido a tocar mi corazón, y cuentas pacientemente los infinitos granos de arena de la playa donde se van a morir las olas, mientras esperas que mis alas tengan la fuerza suficiente como para acompañarte en tu vuelo, aunque solo lleguemos a la altura de una sexta planta de un Paraíso que sigue siendo de cristal.

¡¡¡No!!!! qué frente marchita, ni qué nada…

Si es primavera, hombrepordiós…

Vuelvo por aquí sin gran confianza en seguir, porque a ver quién iba a creerme cualquier propósito de enmienda después de tanto intento, reintento y abandono. Pero al menos dejo constancia de que sigo viva, aunque eso ya lo saben muchos de los lectores que también andan por facebook. Cómo sigo y cómo estoy es algo más complicado de explicar, pero por simplificar, lo cierto es que estoy bien y que la vida se porta razonablemente y que hay muchas cosas que hacen que despertarse sea algo grato. ¿No debería darme con un canto en los dientes ya solo por ello?

Y el lunes me voy a Madrid.

(Llevo todo el día con esta canción en la cabeza. Sí, no hay vídeo, al menos no he podido encontrarlo, pero eso de “Que tengo el corazón roto, el corazón partío, y no es el de Alejandro Sanz: es el mío…”, no consigo dejar de tararearlo…)

Nieve, pero menos

Llevo años persiguiendo una foto de la playa con nieve.

Y estas son las únicas que he podido conseguir en un lugar cuyo camino la nieve no es capaz de encontrar del todo, mientras el resto de Europa está bajo toneladas blancas…

Y tal como están las cosas, me parece que por esta vez ya no dará para más. Porque estas fotos son de ayer y hoy es domingo y hace sol.

Una de las cosas que me he planteado desde que he dejado de trabajar y mi vida ha cambiado sustancialmente, es deshacerme de un montón de cosas que “lastran” una barbaridad. Luego resulta que no es tan fácil y que los objetos, no entiendo muy bien por qué, acumulan, además de polvo, una serie de capas afectivas que nos llevan a mantenerlos ahí como si fueran importantes, cuando con una mirada de mínima lucidez sabemos que no, que son absolutamente prescindibles.

No voy a descubrir América ahora si digo que vivimos en un mundo que se apoya (y con esa inercia se mantiene) en el consumismo desaforado. Venga a consumir, y consumir, y ojo, porque si dejamos de hacerlo, o si bajamos el pistón, resulta que estamos generando una crisis que al final golpea a todos. Demencial, pero desde luego, ninguna novedad.

Una simple mirada a lo que nos rodea nos aporta suficiente información acerca de la cantidad de tonterías innecesarias (cuando no estúpidas y encima decididamente feas) que acumulamos. Y entonces, el deseo de “eliminar”, al menos en mí, se convierte en algo parecido a una urgencia.

Y en días como estos que quien más quien menos nos vemos “obligados” a comprar regalos por aquello de los reyes, y descubrimos horrorizados que muchas veces todo es cuantitativo. Para fulanito hay que comprar tres regalos. O cinco. O dos. O gastarnos 30 euros. O 50. Según, claro, porque podemos encontrarnos con que él va a gastarse esa cantidad o más, y no es cosa de quedar mal. Y venga a comprar. Cosas horribles, innecesarias, absurdas muchas veces.

Leo en algún sitio que en Vitoria han hecho un “amigo invisible” para deshacerse de los regalos desafortunados. Y han participado unas trescientas personas en esa especie de mercadillo de ocasión (de ocasión fallida en primera instancia, claro) a ver si a la segunda tienen más suerte y les toca algo menos feo, menos inútil, o menos absurdo. Tengo un hijo que tiene una caja donde van a parar (sin abrir, claro) los regalos que recibe que son totalmente equivocados. De vez en cuando revisa a ver si  hay algo que pueda “reciclar” para regalar a alguien que sí que pueda estar interesado en unos prismáticos para observar pájaros o en un calendario perpetuo hecho con dados.

Así que uno de mis propósitos para este año va a ser deshacerme de objetos. No es que aspire a vivir con cien objetos, que es una iniciativa de la que ya hablé aquí hace tiempo, pero sí que voy a librarme de cosas. Y no estaría mal que aquí existiera algo parecido a los mercadillos que salen en las pelis americanas para deshacerse de los trastos.

O un mercadillo virtual ¿Alguien se anima a un rollito trueque de, por ejemplo, todos esos regalos que nos están cayendo estos días y que no sabemos qué diablos hacer con ellos?

Leer

Por las razones ya conocidas de mi estrecha relación personal con la fatiga crónica y la fibromialgia, una de las cosas que más me afecta (dolor y cansancio aparte) es la capacidad para leer. Quienes me conocen saben que antes me ventilaba un par de libros a la semana y ahora me cuesta leer un par de libros al año.Y lo echo de menos, la verdad. Leer es garantizar que nunca estás sola. Algo así hablábamos Lara y yo el otro día, sobre la necesidad de los otros y los libros como perfecta compañía.

Así que uno de los propósitos para este año es esforzarme un poco más para leer. Aunque cueste, que me cuesta. Tengo varios libros empezados en el e-reader y uno en papel. Así que del mismo modo que me he puesto plazos para terminar la colcha de las niñas victorianas que estoy haciendo, o la de los cuadritos de lana multicolor, voy a intentar la prodigiosa hazaña de leer TRES libros al mes.

Y aquí me comprometo a dar cuenta de mis avances.

De momento, el primero del año es Cuatro hermanas de Jetta Carleton.

¿Y tú? ¿Qué estás leyendo?

Primer día del año

Propósitos que a lo mejor tampoco cumplo:

Voy a actualizar el blog con más frecuencia.

Podría decir: voy a escribir a diario, voy a ser más asidua comentando los blogs que leo, voy a hacer más fotos y colgarlas, voy a…

Pero vamos a ser razonables, dejémoslo en que actualizaré de vez en cuando, y que, por lo pronto, ya me he perdido una foto fantástica. Esta madrugada la luna estaba espectacular. Y las olas gigantes. Y mi cámara con la batería agotada.

A todos los que pasáis por aquí, feliz año 2010. Ojalá todo vaya mejor que en el que termina, y en los bolsillos más ocultos traiga alguna de esas sorpresas que hacen que la vida merezca ser reseñada.

Yo, de momento, hoy estoy convaleciente de la celebración (en casa, eh, como para salir estoy yo…) del fin de año. Y creo que no voy a moverme de la cama.

Feliz año nuevo.

Bandos

Si es que es como dices

y no se pudiera

ser neutral como Suiza,

ya sabes, esa tontería de osar

proclamar como solamente mía

la voluntad de creer en lo que creo.

Si es que la guerra hubiera estallado

mientras estaba en el cine,

o limando las uñas, o asistiendo

atónita

al espectáculo de tus ojos

cuando me miran.

Si es que hay dos bandos

y una feroz batalla que no he elegido,

vas a tenerme siempre a tu lado

en la trinchera :

cubriendo tu espalda,

peleando hombro a hombro con los tuyos.

Rindiéndome siempre

a la indiscutible seducción de tus ideas.